Sign up with your email address to be the first to know about new products, VIP offers, blog features & more.

¿Por qué es tan importante el diagnóstico precoz del glaucoma?

0

El glaucoma es una enfermedad degenerativa y silenciosa. Es decir, en sus fases iniciales puede que el paciente no tenga síntomas apreciables. No causa dolor y la visión parece normal. Sin embargo, es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Se va perdiendo visión lateral, pero de una forma muy lenta y progresiva. Debido a esta ausencia de síntomas hasta las fases más avanzadas, el diagnóstico suele ser tardío. Por eso, es muy importante que tras cumplir los 40, nos sometamos a una revisión oftalmológica cada dos años y a una anual después de los 60. Pero, ¿por qué es tan importante el diagnóstico precoz del glaucoma?

Detectar en las fases iniciales la enfermedad mejora su tratamiento y su pronóstico. Es muy importante que cuando un paciente presenta alguno de los factores de riesgo asociados a esta enfermedad acuda a revisiones oftalmológicas periódicas. Estos exámenes oculares incluyen una medición de la presión intraocular, la exploración del fondo del ojo y otras pruebas complementarias.

¿Cuáles son los factores de riesgo en el glaucoma?

Hay algunas personas que tienen más probabilidad de padecer glaucoma que otras. Esto incluye a personas que cumplen con uno o varios de los siguientes factores:

  • Ser mayor de 40 años.
  • Ser de ascendencia africana, hispana o asiática.
  • Haber tenido antecedentes familiares de glaucoma.
  • Contar con una presión ocular elevada.
  • Tener hipermetropía o miopía.
  • Haber sufrido alguna lesión ocular.
  • Seguir un tratamiento prolongado con esteroides.
  • Tener una córnea más delgada en la zona central.
  • Sufrir un estrechamiento del nervio óptico.
  • Padecer diabetes, tensión arterial alta, migrañas, problemas de circulación y otras patologías que afectan a todo el organismo.

La mejor manera de prevenir el glaucoma es el diagnóstico precoz. Por ello, cuando un paciente presenta alguno de estos factores de riesgo, es fundamental que acuda periódicamente a una revisión oftalmológica. Cuanto antes se detecta la enfermedad, antes se puede iniciar un tratamiento que frene su avance.

Los tratamientos para el glaucoma

Una vez detectado el glaucoma, se debe determinar el tratamiento a seguir. El primer objetivo es reducir la presión intraocular. En este punto la terapia se centra en el tratamiento farmacológico con colirios. El tipo de fármaco depende de las características de cada paciente y del estado en el que se encuentre la enfermedad. Cada colirio tiene mecanismos de acción y perfiles de seguridad diferentes, por lo que debe ser el oftalmólogo quien determine cuál es el mejor en cada caso.

Es muy frecuente que los pacientes no noten ninguna mejoría con el tratamiento farmacológico. Incluso, pueden notar efectos negativos como picor o enrojecimiento. Sin embargo, es el control oftalmológico y los resultados de las pruebas realizadas lo que determina la eficacia del tratamiento. En caso necesario, existen otras opciones como la terapia con láser. No obstante, no puede aplicarse a todos los pacientes. Por ello, nuevamente, la personalización del tratamiento por parte del oftalmólogo es fundamental.

En el último escalón terapéutico del glaucoma está la cirugía, reservada para aquellos pacientes que no consiguen ninguna mejoría con los tratamientos anteriormente mencionados. Actualmente, hay cuatro tipos de intervenciones quirúrgicas para tratar el glaucoma:

  • La trabeculectomía y la esclerectomía profunda no perforante. Estas técnicas quirúrgicas se engloban dentro de las llamadas cirugías filtrantes del glaucoma. Su objetivo es crear una ruta alternativa al flujo del humor acuoso (el fluido que baña la parte delante del globo ocular). Esto ayuda a reducir la presión intraocular, el mayor factor de riesgo para la aparición y progresión del glaucoma.

 

  • La cirugía del glaucoma mínimamente invisdava (conocida genéricamente como MIGS) y dentro de ella El implante Xen. Se trata de un pequeño tubo compuesto de gelatina biocompatible que crea una comunicación directa entre la cámara anterior del ojo y el espacio subconjuntival. Esto permite la salida regulada y controlada del humor acuoso y reduce la presión intraocular de una forma menos invasiva que las cirugías filtrantes del glaucoma.

 

  • La iridotomía. Es un tratamiento quirúrgico con láser que se realiza en el iris, la zona coloreada del ojo. Consiste en hacer un pequeño agujero, del tamaño de la cabeza de un alfiler, para mejorar el drenaje intraocular y evitar así la pérdida de visión. Tiene indicación únicamente en un tipo específico de glaucoma (por cierre angular).

Avances en el tratamiento del glaucoma

En la actualidad, el desarrollo de las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas del glaucoma permiten reducir la presión intraocular de forma eficaz en aquellos casos de glaucoma de ángulo abierto o hipertensión ocular. Este tipo de intervenciones minimizan las complicaciones más graves de las cirugías filtrantes clásicas, que son más agresivas. Los procedimientos contemplan incisiones muy pequeñas, dispositivos quirúrgicos o implantes que permiten una menor manipulación quirúrgica. Los procedimientos son ahora más rápidos, tienen menor repercusión visual y la recuperación postoperatoria es más breve.

No obstante, los avances en el tratamiento del glaucoma son, actualmente, una prioridad en el campo de la investigación oftalmológica. En la Fundación de Investigación Oftalmológica Fernández-Vega (FIO) una de las líneas más importantes es la relacionada con la genética del glaucoma. Se centra en intentar determinar biomarcadores que ayuden en el diagnóstico precoz de la enfermedad.

Asimismo, se han llevado a cabo avances en el campo de la neuroprotección. Aquí el objetivo es buscar filtros ópticos que ayuden a reducir o frenar el deterioro progresivo e irreversible del nervio óptico relacionado con la luz.