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Preguntas más frecuentes sobre glaucoma

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El glaucoma, primera causa de ceguera irreversible en el mundo, es una de las enfermedades degenerativas oculares más graves. Debido a que existe una ausencia de síntomas hasta las fases más avanzadas, el diagnóstico suele ser tardío. En este post de blog vamos a responder a algunas de las preguntas más frecuentes sobre glaucoma que nos hacen los pacientes del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.

Mi padre tiene glaucoma; ¿a mí me puede afectar en el futuro?

Sí, existe un componente hereditario. Es decir, los antecedentes familiares son un factor de riesgo para acabar desarrollando glaucoma. En estos casos, es importante hacer revisiones oftalmológicas periódicas para poder detectarla lo antes posible. Se recomienda hacer una cada dos años tras cumplir los 40 y de manera anual después de los 60.

Este no es el único factor de riesgo en el glaucoma. Existen otros que también deben tenerse en cuenta como:

  • Contar con una presión ocular elevada.
  • Tener hipermetropía o miopía.
  • Tener una córnea más delgada en la zona central.
  • Sufrir un estrechamiento del nervio óptico.
  • Seguir un tratamiento prolongado con esteroides.
  • Haber sufrido una lesión ocular.
  • Padecer otras enfermedades como diabetes, hipertensión, migrañas…

 

Estoy preocupada porque tengo glaucoma y quería saber si voy a perder la vista.

Esta es una de las preguntas más frecuentes sobre glaucoma. Hay que incidir en que al ser una enfermedad crónica, el diagnóstico precoz es fundamental. El glaucoma no se puede curar. Sin embargo, con el tratamiento se puede retrasar la progresión de la enfermedad para mantener la visión y la calidad de vida de los pacientes.

Aunque cada caso es diferente, lo más habitual es comenzar por el uso de medicamentos por vía tópica, es decir colirios, para reducir la presión intracorneal.  Sin embargo, en ocasiones hay que recurrir a otras opciones de tratamiento como el láser y, en último término, se recurre a la cirugía. Existen varias opciones quirúrgicas:  la trabeculectomía; la esclerectomía profunda no perforante; implantes para cirugía mínimamente invasiva, válvulas…

 

¿Es cierto que hay alimentos que pueden reducir la tensión ocular? Me han dicho que el café, té y chocolate no son aconsejables en pacientes con glaucoma ¿Es así?

La evidencia disponible no es suficiente para justificar una recomendación de cambio de dieta a los pacientes con glaucoma, aunque parece que las grasas pueden modificar la tensión ocular. No obstante, se sabe que una dieta adecuada resulta imprescindible para promover la salud ocular y retrasar el inicio o la progresión de algunas enfermedades. Por ejemplo, se ha constatado que el consumo de vitaminas C y E, otros antioxidantes y minerales como el zinc pueden reducir la progresión de la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

Por otra parte, aunque existe controversia sobre el efecto de la cafeína en la tensión ocular, un estudio en más de 3000 individuos demostró que los pacientes con glaucoma con consumo regular de cafeína tenían tensión ocular más alta, a diferencia de lo que ocurría en  individuos sanos e hipertensos  oculares. En cuanto al consumo de té y chocolate no existen datos que desaconsejen su consumo en estos pacientes.

 

¿Puedo seguir haciendo ejercicio si tengo glaucoma?

La práctica regular de ejercicio aeróbico produce una reducción continua de la tensión ocular basar y facilita una progresión más lenta del daño en el campo visual en pacientes con glaucoma. De hecho, recientes estudios realizados por investigadores de la Universidad de California y  publicados por la Academia Americana de Oftalmología señalan que las personas que realizan actividad física de moderada a fuerte pueden reducir hasta un 73% su riesgo de desarrollar glaucoma.

Sin embargo, en pacientes con dispersión pigmentaria, la tensión ocular suele subir después de hacer ejercicio. Cada caso es diferente, por lo que debe ser el oftalmólogo el que determine si es aconsejable o no la práctica de ejercicio en función de las características del paciente y el estado de la enfermedad.

 

¿Cómo influye la posición para dormir en el glaucoma?

Las posturas de sueño boca abajo no son recomendables ni para sujetos sanos ni tampoco para glaucomatosos. Diversos estudios han determinado que  la posición para dormir puede elevar la presión intraocular, principal factor de riesgo del glaucoma. Por ello, si es posible, se recomienda que al dormir de lado, se haga del lado con menos daño glaucomatoso.

Asimismo, un estudio de más de 6.700 personas publicado por la Academia Americana de Oftalmología apunta a una estrecha relación entre el glaucoma y dormir mal. Por ejemplo, quienes dormían más de 10 horas por noche tenían tres veces más probabilidad de tener daño en el nervio óptico por glaucoma que quienes dormían 7 horas.