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Operación de Glaucoma: ¿qué es una trabeculectomía y cúando se usa?

¿Sabías que el glaucoma es una de las causas de ceguera irreversible más habituales en España? Esta enfermedad degenerativa del nervio óptico es muy difícil de detectar. ¿Y cuál es el motivo? Porque durante las primeras fases de desarrollo se presenta de forma asintomática. Por eso, es fundamental acudir a una revisión oftalmológica al menos cada dos años una vez cumplidos los 40, e ir de forma anual después de los 60.

No obstante, aunque durante las primeras fases del glaucoma las personas no presentan ningún síntoma, con el paso del tiempo comienzan a manifestarse algunas señales reveladoras. Por ejemplo: visión de halos de luz, presencia de náuseas y vómitos, así como fuertes dolores tanto en la zona del ojo como en la frente. Llegados a este punto, mediante una visita al oftalmólogo se lograrán determinar varios aspectos relevantes.

En primer lugar, el tipo de glaucoma que está experimentado el paciente además de la fase en la se encuentra. Y, en segundo lugar, qué clase de tratamiento necesita. Estas características son muy importantes, ya que solo se recurre a la cirugía del glaucoma en aquellas situaciones en las que se han probado otras alternativas que, aunque menos arriesgadas, son ineficientes para su caso. Cabe decir que existen varias opciones quirúrgicas y que la trabeculectomía es solo una de ellas. Pero, ¿quieres saber más sobre esta intervención? A continuación te explicamos en qué consiste este procedimiento y en qué casos se utiliza. ¡Sigue leyendo!

¿Cuándo se utiliza una trabeculectomía?

La presión intraocular elevada es el principal factor de riesgo modificable para acabar desarrollando un glaucoma. Cuando esto ocurre, se puede recurrir a distintas técnicas con el fin de reducir la presión en el ojo y que, consecuentemente, el nervio óptico no sea dañado. De no ser así, el paciente terminaría desarrollando una neuropatía óptica cuando se interrumpe el flujo de sangre al nervio. ¿Y esto qué implicaría? Pues puede decirse que las consecuencias de este hecho son múltiples. Por ejemplo, se traduciría en:

  • La muerte de las células nerviosas de los ojos.
  • La pérdida de la visión.

Como decíamos, existen diferentes métodos para intentar subsanar la hipertensión ocular. Entre ellos, puede mencionarse la prescripción de fármacos hipotensores (colirios) o la cirugía con láser. Sin embargo, cuando estos procedimientos no logran reducir la presión intraocular del paciente y el glaucoma continúa avanzando, se puede recurrir a la trabeculectomía. De hecho, la verdad es que es una práctica muy extendida para tratar esta enfermedad por su alta eficacia hipotensora y dado que es la técnica más antigua (1972) todavía vigente.

Es decir, que no debes asustarte si tu oftalmólogo te propone este tipo de intervención quirúrgica para reducir tu presión intraocular. Con todo, es importante señalar que la trabeculectomía no se usa en cualquier situación, ya que a los recién nacidos que tienen glaucoma congénito no se les aplica esta técnica.

Especialistas_en_trabeculectomía.

¿A qué personas se les puede realizar una trabeculectomía?

Tal y como indicábamos, la trabeculectomía es una intervención quirúrgica de drenaje que se puede recomendar tras haber sido identificado el tipo de glaucoma que padece una persona. ¿Por qué? Precisamente porque esta operación se emplea para abordar el glaucoma de ángulo abierto y el glaucoma de ángulo cerrado crónico. Pero, además de este aspecto, los pacientes que son sometidos a dicha operación han de cumplir otra serie de características. De esta manera, la trabeculectomía se aplica fundamentalmente en personas:

  • Con una esperanza de vida mayor al ratio de progresión de la enfermedad.
  • Con una reducción del campo visual y una degeneración del nervio óptico pese a que esté recibiendo un tratamiento médico.
  • Con efectos secundarios en el conjunto de medios que se emplean para abordar la afección.

Por otra parte, se ha comprobado que este tipo de intervención quirúrgica no suele tener tan buenos resultados en personas que padezcan diabetes o que hayan tenido una cirugía ocular anterior.

Operación_de_glaucoma

¿En qué consiste la operación?

Ahora que ya hemos explicado qué es una trabeculectomía y en qué casos se utiliza, vamos a hablar con más detalle sobre el procedimiento que se sigue durante la operación.

La trabeculectomía es una técnica quirúrgica que tiene como objetivo reducir la presión intraocular favoreciendo el paso del humor acuoso, líquido que rellena la cámara anterior del ojo. Sobre este aspecto, es importante saber que si no existe un equilibrio entre la producción y la eliminación del humor acuoso, no se produce un correcto drenaje en el ojo y, como consecuencia, aumenta la presión intraocular.

Es por ello que durante la trabeculectomía se crea una fístula entre la cámara anterior del ojo (localizada entre la córnea y el iris) y el espacio subconjuntival para conseguir dos objetivos. Primero, que el líquido se almacene bajo el tejido que recubre el globo ocular y que no pase por la malla trabecular obstruida. Y segundo, que posteriormente el líquido sea absorbido por el torrente sanguíneo a través de los capilares. En otras palabras, con esta operación se genera un orificio que permite al humor acuoso salir del ojo de manera controlada. Como resultado, bajo el párpado superior del ojo se forma una burbuja de fluido denominada ampolla. Pero, salvo que este pliegue se retraiga, no será en absoluto perceptible. Es importante que después de esta intervención quirúrgica no llegue a formarse tejido cicatricial ya que este podría alterar el correcto funcionamiento de la ampolla de filtración.

Posoperatorio

La trabeculectomía es una operación que no suele durar más de una hora y que no exige a una persona adulta ser ingresada. Aunque, por supuesto, puede haber ocasiones en las que se recomiende al paciente pasar la noche en el hospital. Aun así, las personas que experimentan este procedimiento quirúrgico, necesitan una revisión oftalmológica el día después de la operación, siendo fundamental un reposo relativo.

A muchas personas les preocupa el dolor que pueda suponer esta operación cuando se les recomienda pasar por ella. Pero, aunque en realidad es bastante habitual sentir algunas molestias después de la operación, no resulta nada corriente sentir dolores intensos. De ser así, habría que examinar de inmediato al paciente.

Algunas de las posibles complicaciones que es importante conocer a la hora de someterse a esta cirugía son:

  • Caída del párpado.
  • Infecciones
  • Pérdida de la visión central.
  • Sangrado en el ojo.
  • Visión borrosa.

En otro orden de cosas, es importante respetar un periodo de descanso después de la cirugía. Por eso, para evitar cualquier tipo de sacudida en el ojo, las personas suelen necesitar que durante unas semanas alguien les ayude a realizar actividades rutinarias de esfuerzo.

A fin de evitar cualquier problema relacionado con el glaucoma, queremos recomendarte que, al menos una vez al año, acudas a tu oftalmólogo. Tanto a corto como a largo plazo tu salud ocular te lo agradecerá.