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Dudas frecuentes sobre presbicia

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La presbicia o vista cansada es la anomalía visual más frecuente. Se presenta a partir de los 40 años y comienza a ser clínicamente significativa a partir de los 45 años. El síntoma más característico es que el paciente comienza a alejar los objetos próximos para poder obtener una imagen más nítida. Esto puede derivar en fatiga visual o vista cansada, que causa a su vez enrojecimiento, escozor, pesadez ocular y dolores de cabeza…

La presbicia se produce por una disminución de la capacidad de acomodación del cristalino para la visión de cerca y alcanza su máxima expresión entre los 55 y los 60 años. Al ser una anomalía tan común, suscita numerosas dudas entre los pacientes. Por eso, en este post de blog vamos a responder a algunas de las preguntas más frecuentes sobre presbicia.

Tengo presbicia, hipermetropía y astigmatismo y me quiero operar. ¿Es posible solucionar los tres defectos refractivos en una única cirugía?

Es fundamental saber la edad para poder determinar cuál es la mejor técnica quirúrgica. En líneas generales, para corregir en el mismo acto quirúrgico los tres defectos refractivos –presbicia, hipermetropía y astigmatismo– es necesario sustituir el cristalino por una lente trifocal que aportará una reducción de la dependencia de la gafa en todas las distancias del día a día.

Para realizar esta cirugía se utiliza un láser de femtosegundo, que ayuda a llevar a cabo los primeros pasos de la operación haciéndola mucho más cómoda para el paciente y más predecible para los cirujanos. La cirugía consiste en la extracción del cristalino a partir de una mínima incisión corneal de 2 mm. Este se fragmenta en pequeños trozos, normalmente con ultrasonidos o láser, y posteriormente se succiona. Cuando la zona está limpia, se procede a la implantación de la lente, que pasa a sustituir al cristalino original del paciente.

Últimamente tengo muchos dolores de cabeza, especialmente cuando paso tiempo leyendo. ¿Puede ser presbicia?

Los dolores de cabeza son tan frecuentes en la población en general que en muchas ocasiones lo aceptamos erróneamente como algo normal. Sin embargo, tras un dolor de cabeza siempre hay una causa y, en ocasiones, puede estar vinculada con nuestra salud ocular.

La presbicia, por ejemplo, puede manifestarse en las fases iniciales de esta forma. Es posible que el paciente no aprecie que empieza a ver peor, especialmente si tiene más de 50 años. Por lo que esa pérdida visual suele venir acompañada de dolores de cabeza. No obstante, cada caso es diferente y existen otras anomalías visuales y patologías oculares que pueden ir asociadas a un dolor de cabeza. De manera que lo mejor es acudir a una revisión oftalmológica para estudiar el caso de manera personalizada.

 ¿En qué se diferencia la presbicia de la catarata?

Son las patologías más comunes relacionadas con el envejecimiento del cristalino, la lente natural del ojo situada por detrás del iris y delante del cuerpo vítreo. Su función es enfocar los rayos de luz para que formen una buena imagen en la retina. Pero con el paso de los años, a partir de los 45-50 años, pierde trasparencia y elasticidad.

La presbicia se produce cuando el cristalino va perdiendo plasticidad y por tanto su capacidad de acomodación, lo que causa una mala visión de cerca. Las cataratas, en cambio, se producen por una pérdida progresiva de trasparencia del cristalino. En este caso los síntomas más frecuentes son la fotosensibilidad, la visión borrosa y la mejora de la visión de cerca, como si el ojo se volviese miope.

Tengo 55 años y 4 dioptrías de hipermetropía. Me gustaría operarme, pero me han dicho que tiene que ser con una lente intraocular que sustituye el cristalino. Las lentes que me tienen que poner, ¿podrían corregirme también la presbicia? Con mi edad, ¿tendría que cambiármelas más adelante? ¿Tendría que operarme de catarata en un futuro?

Efectivamente, en este caso la mejor opción quirúrgica es el implante de una lente intraocular. Actualmente, existen lentes monofocales, bifocales y trifocales. En este caso, lo más habitual es poder emplear lentes trifocales, que corrigen la hipermetropía y otorgan una mayor independencia de la gafa para la visión lejana, intermedia y cercana. No obstante, para poder determinar qué tipo de lente es la más adecuada de acuerdo a las características de cada ojo y personalizar el tratamiento es necesario realizar un estudio completo y detallado.

En cuanto a la duración, las lentes están fabricadas con unos materiales óptimos y biocompatibles, que no necesitarían ser reemplazados con el paso de los años, ya que la catarata se forma en el cristalino, y esta es la lente que vamos a sustituir. Por lo tanto, la sustitución del cristalino natural por un cristalino artificial implica que no va a tener catarata en un futuro y, por lo tanto, ese problema estaría a la vez resuelto.

Si quieres saber más sobre la presbicia, puedes contactar con los mejores profesionales médicos en el IOFV.