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¿En qué se diferencian la catarata y la presbicia?

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La catarata y la presbicia son las patologías más comunes relacionadas con el envejecimiento del cristalino, que es la lente natural del ojo situada por detrás del iris y delante del cuerpo vítreo. Su función es enfocar los rayos de luz para que formen una buena imagen en la retina. Sin embargo, con el paso de los años pierde transparencia y elasticidad. Esta degeneración, que se produce a partir de los 45 o 50 años,  suele dar lugar, primero, a la presbicia y después, alrededor de los 65 o 70 años, a la catarata. Ahora bien, ¿en qué se diferencian?

 

¿Qué son las cataratas?

Por lo general, las cataratas se producen por la pérdida progresiva de trasparencia del cristalino y son la principal causa de ceguera en el mundo. Solo en España, se calcula que se realizan más de 500.000 cirugías de catarata al año. No obstante, hay determinados factores que pueden acelerar la aparición de las cataratas:

  • El uso de corticoides.
  • La diabetes.
  • La exposición a radiaciones
  • Los traumatismos

Los síntomas de las cataratas varían mucho de una persona a otra, pero se pueden identificar algunos más frecuentes como:

  • Deslumbramiento más intenso con la luz. Las cataratas provocan una mayor sensibilidad a la luz, especialmente por las noches.
  • Visión borrosa o nublada. Es uno de los síntomas más frecuentes. El paciente percibe una neblina que le impide ver correctamente.
  • Mejora de la visión de cerca. Esto se debe a que con el inicio de la catarata, el ojo se miopiza y la visión de cerca mejora.

 

¿Qué es la presbicia?

La presbicia o vista cansada es la anomalía visual más frecuente. Afecta, de hecho, a prácticamente el 100% de la población por encima de los 40-45 años. Se produce por una disminución de la capacidad de acomodación del cristalino para la visión de cerca y alcanza su máxima expresión entre los 55 y los 60 años.

El síntoma principal de la presbicia es la mala visión de cerca, que se manifiesta cuando el paciente empieza a alejar los objetos próximos para obtener una imagen más nítida. Esto puede derivar en fatiga visual o vista cansada, que causa a su vez enrojecimiento, escozor, pesadez ocular y dolores de cabeza…

El envejecimiento del cristalino es la principal causa de la presbicia. Esta lente va perdiendo elasticidad a partir de los 40 años y, por tanto, capacidad de acomodación. Actividades tan cotidianas como leer o ver el móvil pasan a ser complicadas por la dificultad para ver de cerca.

 

Los tratamientos para la catarata y la presbicia

Tanto el caso de la catarata como en el de la presbicia, el único tratamiento eficaz es la cirugía. De hecho, ambas pueden abordarse en una única intervención gracias al implante de lentes intraoculares. De manera que la cirugía de cataratas se realizaría mediante una técnica muy segura, denominada facoemulsificación, que se lleva a cabo con anestesia local en unos 20 minutos. Se trata de deshacer el cristalino mediante el uso de ultrasonidos. Se vacía y, posteriormente, se sustituye  por una lente intraocular que permite, de paso, eliminar la presbicia.  Es más, también se pueden corregir a su vez los defectos de refracción asociados:   miopíaastigmatismo e hipermetropía.

Actualmente, de las 500.000 intervenciones de cristalino que se realizan en España, el implante de lentes multifocales apenas representan el 10%. Sin embargo, esta tendencia se invierte en el caso del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, donde el 60% de las cirugías de cristalino, por presbicia o catarata, se asocian con una lente multifocal. Pero, ¿cuál es el perfil que debe tener el paciente para someterse a esta intervención?

Los expertos señalan tres grupos:

  • 1. Pacientes con catarata interesados en corregir su visión de lejos y de cerca.
  • 2. Pacientes con leve opacidad del cristalino, sin errores refractivos asociados y mayores de 60 años que quieren disminuir su dependencia de la gafa para ver de cerca.
  • 3. Pacientes con leve opacidad del cristalino, con un defecto refractivo asociado y mayores de 50 años que quieren disminuir el uso de la gafa para la visión de lejos y de cerca.

En cualquier caso, es fundamental realizar previamente un estudio exhaustivo de las necesidades visuales del paciente. La selección del paciente es un factor clave para el éxito de la operación dado que no en todos los casos se debe indicar una lente multifocal.  Asimismo, es necesario seleccionar la lente valorando las necesidades visuales del paciente y las características del globo ocular.