Sign up with your email address to be the first to know about new products, VIP offers, blog features & more.

Qué es el estrabismo y cómo debe tratarse

0

Desde el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega os explicamos los distintos tratamientos aplicables al estrabismo y por qué es importante llevar al niño al especialista desde los primeros años de vida.

 

Sumarios:

  • “Los niños no se dan cuenta de que ven mal con un ojo”.
  • “A los 3 años ya podemos hacer una primera exploración bastante fiable”.
  • “Si un adulto empieza a torcer de repente, lo primero que tiene que hacer es una exploración neurológica”.

¿Qué es el estrabismo?

La pérdida de alineamiento de los ojos. Cuando los dos ojos dejan de estar en paralelo y uno de ellos se desvía es cuando se considera que hay un estrabismo.

 

¿Es corregible?

Todos los estrabismos son potencialmente corregibles. Bien sea mediante gafas, prismas o con cirugía. Primero se valora si el niño tiene algún defecto de graduación, ya que la mayor parte de los estrabismos son derivados de defectos de graduación no corregidos.

Primero se  intenta lo más fácil y menos traumático, que es el utilizar la gafa (si el niño la precisa, porque no todos la precisan). Si no es un estrabismo derivado de un problema de graduación, sino muscular, se valoran otros procedimientos, como la utilización de prismas, toxinas botulínicas o cirugía. En el Instituto, si es un estrabismo quirúrgico empezamos a valorar cirugías a partir de los tres años.

En adultos, si empieza a torcer de la noche a la mañana, también empieza a ver doble. En ese caso programamos cirugías precoces.

 

¿Los niños con estrabismo ven doble?

Teóricamente tendrían que ver doble, pero el mecanismo del cerebro de adaptación es rapidísimo, suprime la imagen del ojo que le resulta más incómodo y se acostumbra a mirar con uno de los ojos nada más, lo que en la primera infancia, durante el proceso de “aprendizaje visual” acaba “olvidándose” de mirar con ese ojo que suprimen, y es lo que origina el ojo vago.

Este mecanismo de supresión influye también en la visión estereoscópica, originando una rápida pérdida de la visión tridimensional, cuando el estrabismo se proponga en el tiempo.

 

¿Qué implica la pérdida de visión en 3D?

Al no ver en tres dimensiones, sino en un solo plano, no calculas las distancias bien. Si vas a coger un vaso de agua no sabes bien si lo tienes más adelante o más atrás, no atinas para echarlo, tanteas… No sabes calcular la altura de un escalón, de nuevo lo tanteas para ver si está aquí o allá… Los niños, cuando colorean, se salen más de lo normal. Y las películas en 3D las ven en un solo plano, las gafas para ver las pelis en 3D no les sirven para nada, al contrario, les impiden ver bien y no les dejan sensación de relieve.

Pero, como nunca la tuvieron, no la suelen echar en falta. Si te acostumbras desde pequeñito, acabas aprendiendo a funcionar perfectamente sin ello. Y, salvo determinadas profesiones muy específicas, pilotos, controladores aéreos, etc., que les piden una visión tridimensional perfecta, tampoco les impide hacer una vida completamente normal.

 

¿Está muy ligado el estrabismo y el ojo vago?

El estrabismo es la causa más frecuente del ojo vago. Si un ojo está desviado, no mira por la zona central de la visión, por la zona de la mácula, y no aprende a ver al ritmo del otro ojo, el que sí está fijando. El ojo que fija mejor es el que adquiere una buena calidad de visión y el que está desviado no llega nunca a tener tan buena calidad de visión como el otro. Y entonces, el tratamiento en esos casos –independientemente de que tenga que ponerse las gafas- pasa por tener que tapar el ojo bueno y asegurarte de que durante unas horas al día mire con el ‘ojo malo’. Sin embargo, si el estrabismo es alternante y tuercen indistintamente los dos ojos, ambos aprenden a ver simultáneamente y no tiene por qué originarse un ojo vago.

 

Si usamos el parche en adultos, ¿funciona?

No. Los ojos aprenden a ver. La retina, que es el tejido nervioso que ve, realiza todas sus conexiones con el cerebro en los 8 o 10 primeros años de vida. Durante esos años de edad, no ve lo mismo un bebé que un niño de dos años, que uno de cuatro. Se está aprendiendo desde que se nace hasta los 8 o 10 años, de tal forma que en un estrabismo en menores de 8 o 10 con un ojo vago, tapando el ‘ojo bueno’ vas a conseguir una buena calidad de visión en el malo. Cuanto más pronto se inicie el tratamiento, mejor: niños por debajo de 4 o 5 años recuperan casi toda la visión, niños por encima de los 4 o 5 años les cuesta más, pero si lo hacen bien, son constantes, se tapan el ojo cuando se les dice, pueden acabar viendo igual de bien con un ojo que con el otro. En adultos con ojos vagos es prácticamente imposible que recuperen agudeza visual. Las conexiones cerebrales ya se establecieron y ya no se consigue que el ojo mejore.

 

¿Qué estrabismos son operables?

Hay niños que cuando están sin gafas tienen el ojo muy torcido y en cuanto tú le pones la gafa, se centra completamente. Ese tipo de estrabismo se llama estrabismo acomodativo. El único tratamiento que tiene es usar una gafa. Cada vez que se quite la gafa el ojo estará torcido, y cada vez que se la ponga, el ojo estará centrado. No es quirúrgico, no se puede operar. Si simplemente con su gafa se equilibra, ese es el tratamiento que hay que aplicarle. Ya de mayores,  si son buenos candidatos a hacer una cirugía refractiva, con el láser o con lentes intraoculares epicristalinianas (ICL) les quitas la graduación y automáticamente el ojo se va a centrar sin necesidad de llevar una gafa puesta. Antes de eso, con 12 o 13 años, pueden usar lentillas.

Hay estrabismos parcialmente acomodativos: sin gafas tuercen mucho y con gafas siguen torciendo pero con un ángulo más pequeño. En estos casos, si la desviación con la gafa puesta fuera muy  grande, hay que hacerles cirugía de estrabismo para que el ojo se les centre, que consiste en movilizar los músculos para que se vea el ojo centrado. En estos casos, solo se opera el ángulo que tienen con su gafa puesta, nunca el que tienen con ella quitada.

Si la desviación con la gafa es muy pequeñita, les vigilamos, les controlamos, pero necesitamos tener una mínima cantidad para poder hacer una cirugía de estrabismo, porque el riesgo de que el ojo se vaya hacia la divergencia puede ser alto, y es mucho menos estético  un estrabismo hacia afuera que uno hacia adentro. No merece la pena correr el riesgo.

Y también operamos aquellos estrabismos que no tienen relación con las gafas. Son niños que no tienen defecto de graduación, que tienen un ángulo muy grande, o que provocan posiciones anómalas de la cabeza (tortícolis) o que es derivado de un problema muscular de nacimiento. A partir de los 3 años se les opera movilizando los músculos para centrar el ojo.

 

¿Cómo es la recuperación de una cirugía de estrabismo?

En los niños, rapidísima. Si operamos al niño un jueves, el viernes se va para casa. Con ellos tiene que hacerse con anestesia general y se quedan aquí una noche ingresados. El lunes están en el cole haciendo vida normal. Tienen su ojo rojo, sus puntos puestos que se les van a ir cayendo a lo largo de las primeras semanas y, normalmente, se recuperan muy rápido. En adultos, se justifica una baja laboral de diez días porque van a estar molestos con lagrimeo, sensación de arenilla… El adulto, incluso, al cambiar la proyección del ojo de la noche a la mañana de una zona donde la tiene (sea hacia adentro o hacia afuera) a una zona centrada, puede tener episodios de visión doble pasajera hasta que su cerebro empieza a acostumbrarse a esa zona nueva.

¿A qué se debe que la mayor parte de las personas con estrabismo sean hipermétropes?

En un alto tanto por ciento lo son. Es debido a que el hipermétrope tiene que hacer mucho más esfuerzo de enfoque para ver de cerca. Se suele asociar también una debilidad muscular un poquito mayor de lo normal, porque no todos los hipermétropes desvían, solo algunos de ellos. Yo, por poquita hipermetropía que sea, si tuerce el ojo y, les pongo la gafa. Porque muchas veces les ayuda a centrar el ojo. Aunque tenga 0’5 o 0’75, si es hipermétrope, se la pongo. Y los padres te lo dicen, que con la gafa se relaja y al quitarla se le descentra.

 

Si un adulto empieza a torcer de un día para otro, ¿qué debe hacer?

La primera manifestación clínica, además de la desviación, que puede ser mínima, es la visión doble (o diplopía). Lo primero, un estudio neurológico. Descartar que tenga alguna alteración neurológica que se lo esté provocando como tumores cerebrales, aneurismas, sangrados, accidentes vasculares cerebrales que pueden cerrar un vasito, que haya provocado una lesión a nivel de los nervios que mueven los músculos oculares suele ser la causa más frecuente en los adultos de empezar a ver doble, la traumática.

Un traumatismo, un latigazo cervical. Y también las hay metabólicas: diabetes, hipotiroidismo y miastenia. Los diabéticos revierten casi todos, ven doble unos meses, pero con tratamiento con vitaminas mejoran bastante. Y después, ya, las neurológicas.

 

¿Cuándo debemos hacer la primera revisión?

Inmediatamente si notamos algo extraño: un reflejo raro en un ojo, la percepción de que está desviando. Si no, a los 3 años ya podemos hacer una primera exploración bastante fiable.

 

Si no notamos ‘algo extraño’, ¿por qué es importante llevar al niño al oftalmólogo?

Los niños no se dan cuenta de que ven mal con un ojo. Salvo algún caso muy raro (como un niño que se fue a disfrazar de pirata en carnaval y les pidió a los padres que le cambiasen el parche de ojo), normalmente no se enteran ellos de que no ven bien. Y, como hemos dicho, cuanto antes detectemos un estrabismo u ojo vago, más posibilidades hay de que se pueda solucionar.

 

¿Tuercen los ojos los recién nacidos?

No tienen por qué. Es una leyenda urbana. Los niños deben nacer con los ojos bien rectos. Hay una entidad que no es estrabismo, que se llama falso estrabismo por epicantus. Son bebés que tienen el puente de la nariz muy ancho, la nariz muy chata, un poco achinadinos… Eso puede simular que hay un estrabismo, cuando realmente no lo hay. Es un efecto óptico. Uno o dos de los que vemos en el Instituto cada día son bebés que traen los padres pensando que tuercen y realmente no están torciendo.