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Qué es la miopía en niños

La miopía es un defecto de refracción frecuente, pues se estima que afecta a entre un 25% y un 30% de la población y su prevalencia va en aumento en todo el mundo. A menudo se inicia en la etapa infantil, por lo que la detección precoz y su corrección son muy importantes para evitar un deficiente desarrollo de la visión. Por ello, este blog vamos hablar de la miopía en la infancia.

Este defecto de refracción aparece cuando la imagen del objeto que estamos viendo se forma justo delante de la retina, por una longitud del ojo mayor de lo normal o por una incorrecta convergencia de la córnea y el cristalino. Esto provoca una mala visión de lejos y una óptima visión de cerca.

Tipos de miopía en la infancia

En los niños existen dos tipos de miopía: la simple o de desarrollo y la miopía patológica. ¿En qué se diferencian?

 La miopía simple o de desarrollo.

Aparece en la etapa escolar, entre los 8 y los 18 años, generalmente de forma súbita. Al principio presentan defectos refractivos de pocas dioptrías que van aumentando de forma regular, con mayor progresión cuanto antes aparece. Se estabiliza, por lo general, al final del desarrollo, con defectos menores a seis dioptrías y no asocia alteraciones oftalmológicas degenerativas.

La miopía patológica o magna.

Tiene un inicio precoz, pues se suele detectar alrededor de los 4 años de edad. Comienza ya con valores refractivos altos, entre cuatro y siete dioptrías. Su progresión es rápida entre los 12 y los 20 años y se puede asociar a lesiones degenerativas corio-retinianas, que suelen manifestarse a partir de los 50 años.

Al tratarse miopías progresivas, los niños con esta patología deben acudir a revisiones periódicas cada 6 o 12 meses o incluso antes. Todo depende de la agudeza visual y de la frecuencia de los cambios en la refracción.

Síntomas de la miopía en niños

En general, la miopía en niños se diagnostica durante la etapa escolar, pues muchos de los síntomas se pueden percibir fácilmente durante las jornadas lectivas. No obstante, sea en casa o en la escuela, es importante prestar atención a los siguientes signos:

  • Frunce o guiña los ojos para tratar de enfocar.
  • Se acerca mucho a los objetos para verlos mejor.
  • Tiene dolor de cabeza y cansancio con frecuencia.
  • Pueden ser más despistados y mostrar un menor interés por actividades que exijan una buena visión de lejos: algunos juegos, actividades deportivas…
  • Muestran mayor afición a la lectura.
  • Pueden tener un carácter más retraído.

Los niños más pequeños no manifestarán sus problemas de visión, por lo que es importante estar atentos a estos signos para orientarlos hacia una consulta oftalmológica. La corrección de la miopía infantil se realiza con gafas tras dilatar la pupila. En niños más mayores se puede corregir con lentes de contacto, principalmente para realizar determinadas actividades. No obstante, es muy importante que los padres conozcan bien la naturaleza evolutiva y progresiva de la miopía, pues los cambios de corrección de las lentes serán frecuentes.

Prevenir la miopía en la escuela y en el hogar

Es posible minimizar el desarrollo de la miopía siguiendo una correcta higiene visual y una serie de recomendaciones para cuidar la salud ocular:

  • La regla 20-20-20. Se deben descansar al menos 20 segundos mirando a lo lejos (a unos 6 metros o 20 pies) cada 20 minutos de actividad en cerca.
  • Mantener una buena postura. Es importante mantener una posición erguida de espalda y cuello, con los pies apoyados en el suelo. Además, el plano de lectura deberá tener una inclinación de unos 20 grados.
  • Mantener una distancia de, al menos, 35-40 centímetros con la tablet, el móvil o un libro y de 50 centímetros si trabajamos con un ordenador o un portátil.
  • Iluminación. Siempre que sea posible es preferible usar luz natural. Cuando se emplee luz artificial es importante lograr un contraste entre la pantalla o el foco que ilumina el libro y la luz ambiente. El foco de luz, además, debe situarse a la izquierda para los diestros y a la derecha para los zurdos. Y es importante reducir los reflejos que puedan darse sobre las mesas o pupitres.
  • Es importante parpadear. Es posible que los niños no se den cuenta, pero es necesario recordarles que deben parpadear a menudo cuando estén utilizando aparatos electrónicos.

Todas estas recomendaciones se deben llevar a cabo tanto en la escuela como en el hogar para tratar de minimizar la progresión de la miopía. No obstante, lo más importante es acudir a revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente si ya existe un diagnóstico de miopía.