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El ojo del surfista: cuáles son sus síntomas y cómo prevenirlo

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Proteger los ojos en la playa es igual de importante que cuidar nuestra piel. Especialmente si realizamos con frecuencia deportes que nos exponen de manera habitual y constante al agua del mar, el salitre, la arena y las radiaciones solares. Entre las patologías más frecuentes relacionadas con este estilo de vida está el llamado comúnmente ojo del surfista o pterigium.

¿Qué es el ojo del surfista?

Se trata de un pequeño bulto que aparece en el globo ocular, habitualmente en la parte más cercana al lacrimal, aunque puede llegar a invadir la córnea y alterar su transparencia. Este crecimiento anormal de tejido es, generalmente, benigno, pero resulta molesto y puede llegar a afectar a la visión, sobre todo es frecuente y grave en los pacientes que viven en zonas de climas tropicales.

Además del pterigium, existe otra dolencia asociada a una exposición habitual a las radiaciones del sol. La pinguécula que es una mancha o pequeño bulto de color amarillo que aparece también en el globo ocular y en la zona más cercana a la nariz, y suele presentar una forma triangular. Se trata de otro crecimiento anormal del tejido, solo que este se acaba transformando en un depósito de grasa, proteína o calcio. Sería algo parecido a la formación de un callo en la piel.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Una exposición habitual al ambiente de la playa es el principal factor de riesgo para contraer estas patologías, aunque cualquiera que pase mucho tiempo al aire libre puede sufrirlas. Especialmente, si se trata de zonas con mucho polvo y arena, y en las que la exposición a la luz solar y el viento sea constante. De ahí que se las denomine comúnmente ojo del surfista, aunque también suelen padecerlo agricultores, pescadores, jardineros, esquiadores, alpinistas, montañeros, marineros, entre otros, si al estar al sol no usan gafas de sol adecuadas con el filtro correspondiente.

El pterigium es más frecuente en la población adulta, especialmente entre quienes tienen entre 30 y 50 años. La pinguécula, en cambio, se presenta con mayor asiduidad en personas que superan esa franja de edad. Además, quienes sufren a menudo sequedad en los ojos son más propensos a padecerlas.

Los síntomas

Los síntomas suelen ser leves y transitorios y aunque pueden presentarse sin dolor, sí que producen una sensación molesta, enrojecimiento y picor; es como si tuvieras algo dentro del ojo. Además, suelen inflamarse y pueden llegar a causar una visión borrosa.

Si notas alguno de estos síntomas, lo mejor es acudir al oftalmólogo. Cuanto antes se detecte, menos invasivo será el tratamiento.

 

¿Cómo se trata?

Los tratamientos de estas dolencias dependen de la fase en la que se encuentren.

  • Si el pterigium o la pinguécula se detectan en una fase inicial, el tratamiento puede consistir en gotas oftalmológicas o lágrimas artificiales que reducirán los síntomas, como la hinchazón, el picor y el enrojecimiento, y frenarán la evolución.
  • Cuando ya tienen un tamaño mayor la solución pasa por la extirpación quirúrgica. Se trata, no obstante, de un procedimiento sencillo, de unos treinta minutos, que se lleva a cabo con anestesia local y cuya recuperación es rápida, pues se realiza de forma ambulatoria. La mayoría de los pacientes hacen vida normal al día siguiente de la intervención.

Prevenir el ojo del surfista

La mejor manera de prevenir el pterigium o la pinguécuela es proteger los ojos de la radiación solar con unas gafas con filtros que impidan el paso de un 95-100% de los rayos ultravioletas. Si deseas saber más sobre qué gafas elegir, consulta el siguiente post: Pautas para elegir gafas de sol. Las lentes protegerán, además, el ojo de la arena y el viento.

Para quienes tienen tendencia a sufrir sequedad en los ojos, es aconsejable emplear también gotas oftalmológicas o lágrimas artificiales para mantener el globo ocular hidratado. Lo mejor es aplicarlas antes y después de la exposición al ambiente de la playa o al aire libre.