Sign up with your email address to be the first to know about new products, VIP offers, blog features & more.

Operación de miopía: si me opero, ¿dejo de ser miope?

0

La miopía es un defecto de refracción  que sucede cuando el ojo es más largo de lo normal y la imagen se forma por delante de la retina. Esto causa una mala visión de lejos, mientras que los objetos cercanos se ven con claridad. Para tratar este defecto existen varias opciones quirúrgicas con láser (LASIK/PRK) o con lentes intraoculares (ICL / Artisan), entre otras.

Ahora bien, si me opero de miopía, ¿ya no soy miope?

La cirugía refractiva corrige la graduación del paciente en el momento de la intervención. Sin embargo, un ojo miope no deja de serlo y con el paso de los años sí que pueden darse nuevos y leves cambios en la graduación, que en su mayoría pueden volver a corregirse mediante pequeñas intervenciones. Si el paciente padece miopía magna o también llamada alta miopía, puede llegar a convertirse en una auténtica enfermedad y tener una mayor predisposición a sufrir otras enfermedades oculares.

 

¿La cirugía refractiva es definitiva?

Como decíamos anteriormente, la cirugía refractiva puede eliminar completamente el defecto de graduación que presenta el paciente en el momento de la operación, pero no puede frenar su evolución. Por eso, es muy importante cumplir una serie de requisitos para garantizar los mejores resultados tras la intervención.

Como en todas las cirugías, es precisa una valoración oftalmológica previa. En ella, y en función de las características específicas del ojo del paciente y un estudio personalizado, se le informará sobre las técnicas más adecuadas y sobre las alternativas posibles a la cirugía si las hubiese.

No obstante, uno de los requisitos fundamentales antes de someterse a cualquier cirugía refractiva es que la miopía esté estabilizada. Es decir, la graduación del paciente no puede haber sufrido cambios, como mínimo, en el último año.

Por norma general, la graduación de los pacientes con miopía deja de aumentar entre los 18 y los 20 años, aunque hay algunas excepciones:

  • En el caso de los pacientes con miopía magna o alta, unos 900.000 en todo el país, puede aparecer alguna dioptría nueva tras la intervención si el ojo continúa elongándose.
  • Los cambios hormonales relacionados con el embarazo pueden afectar a la graduación. En la mayoría de los casos, remiten tras el parto y la lactancia. No obstante, se recomienda a las mujeres embarazadas esperar varios meses tras haber dado a luz para someterse a una cirugía refractiva.

¿Necesitaré gafas tras operarme de miopía?

Después de una cirugía refractiva, la mayoría de los pacientes no necesitarán volver a usar gafas ni lentes de contacto. No obstante, en algunos casos sí que serán necesarias para realizar determinadas actividades como leer, ver la televisión o conducir de noche. Esto se suele dar, sobre todo, en pacientes con miopía magna y/o astigmatismo elevado.

Además, hay que tener en cuenta que la cirugía refractiva no impide la necesidad de una nueva intervención para solucionar un problema de cataratas o de presbicia. De hecho, a partir de los 45-50 años, prácticamente el 100% de la población desarrolla presbicia o vista cansada. Por lo tanto, necesitarán usar gafas para ver de cerca o una nueva intervención.

La cirugía refractiva es cada vez más personalizada

El éxito de la cirugía refractiva pasa por un adecuado conocimiento del paciente. Estilo de vida, trabajo, ocio… Toda esta información, conocida así como historia clínica, permitirá al equipo de oftalmólogos determinar qué técnica refractiva es mejor aplicar para suplir las necesidades visuales de cada paciente.

En algunos casos, por edad y graduación, será más aconsejable la intervención con el láser excimer, mientras que en otros casos será más adecuado el implante de lentes fáquicas (ICL o ARTISAN). Y en aquellos pacientes de más edad, con presbicia o catarata, se puede optar por las lentes intraoculares sustitutivas del cristalino.

Por lo tanto, la cirugía refractiva es cada vez más personalizada. Y por eso, desde el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV) llevamos años tratando de avanzar en el desarrollo de nuevas técnicas de cirugía refractiva para corregir la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Además, incorporamos los últimos materiales y equipos quirúrgicos para poder ofrecer a cada paciente la mejor solución.