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¿Cómo afecta la diabetes a los ojos y cuál es su tratamiento?

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La diabetes se ha convertido en una de las epidemias más importantes del siglo XXI. La OMS calcula que en 2030 habrá más de 500 millones de diabéticos en el mundo. En España, se calcula que afecta al 14% de la población. Factores como la obesidad, el estilo de vida sedentario y la herencia favorecen la aparición de esta enfermedad, que también tiene un impacto en la salud ocular. ¿Cómo afecta la diabetes a los ojos y cuál es su tratamiento? Se estima que, aproximadamente, el 40% de las personas con diabetes tipo I y el 20% de los diabéticos tipo II, sufren retinopatía diabética (RD). Es, de hecho, la primera causa de pérdida visual en la población activa de los países industrializados.

 

¿Qué es la retinopatía diabética?

La diabetes es una enfermedad crónica que impide al cuerpo regular la cantidad de azúcar en sangre, que también afecta a los vasos sanguíneos y al sistema circulatorio. Por ello, los diabéticos tienen mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y también retinopatía diabética. Esta enfermedad está causada por la alteración de los vasos sanguíneos de la retina.

En las fases iniciales de la diabetes, estos vasos liberan el suero de la sangre y encharcan la retina, disminuyendo la visión del paciente. En los estadios más avanzados, los vasos sanguíneos se cierran, dando lugar a una falta de riego en este tejido ocular. El organismo responde creando unos vasos sanguíneos anormales (esta fase se llama RD proliferativa), que sangran a menudo. Esto puede provocar un desprendimiento de retina o un aumento de la tensión ocular, que produce glaucoma y después en ceguera.

La retina está formada por neuronas muy especializadas. Es decir, se compone de tejido cerebral, por lo que no hay posibilidad de trasplante.

 

¿Cómo prevenir la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética está causada por la diabetes y el mal control del nivel de azúcar en sangre, especialmente cuando el paciente lleva varios años sufriendo la enfermedad. Después de 15 años de diabetes, el 78% de los diabéticos tipo II padecen algún grado de retinopatía diabética.

No se puede evitar la aparición de esta enfermedad ocular, pero sí que hay una serie de medidas que pueden prevenirla o disminuir su progresión:

  1. Control estricto del nivel de azúcar en sangre. Reduce el riesgo de desarrollar una retinopatía diabética en un 76% y retrasa su progresión en un 54%.
  2. Control del colesterol. Los niveles elevados de los lípidos sanguíneos como el colesterol deben ser tratados siempre y hay tratamientos específicos para ello.
  3. Control de la tensión arterial. Los niveles altos de tensión arterial están asociados con un mayor riesgo de progresión de la enfermedad, además de elevar la probabilidad de desarrollar una afección en el riñón como la nefropatía.
  4. Evitar el sobrepeso y la obesidad. El exceso de peso altera todo el sistema cardiovascular y aumenta el riesgo de encharcamiento de la retina.
  5. Hacer ejercicio moderado. Realizar algún tipo de actividad física moderada, como caminar, ayuda a normalizar los niveles de azúcar en sangre y ayuda a controlar el exceso peso.
  6. Corregir la anemia. Las personas anémicas, a menudo mujeres, tienen mayor riesgo de desarrollar retinopatía diabética. La anemia hace que la sangre aporte menos oxígeno a la retina.
  7. Controlar los ronquidos y la apnea del sueño. Este tipo de trastornos pueden contribuir también al desarrollo de la retinopatía diabética.
  8. No fumar. El tabaco está absolutamente proscrito para los diabéticos, pues es uno de los principales factores de riesgo que agravan la enfermedad.

Si el paciente cumple estas recomendaciones, disminuirá notablemente el riesgo de desarrollar una retinopatía diabética grave.

¿Cómo se trata la retinopatía diabética?

Lo más importante es que el paciente diabético sea responsable y siga las recomendaciones anteriormente mencionadas. A partir de ahí, el oftalmólogo puede tratar de manera específica las lesiones oculares derivadas de la diabetes.

Si el paciente tiene un edema macular o un encharcamiento retiniano se puede tratar con inyecciones intraoculares. Es un tratamiento reciente, pero efectivo. Se inyectan en el interior del ojo dos tipos de fármacos: los antiangiogénicos y los corticosteroides intraoculares de liberación lenta. Ambos medicamentos mejoran, de forma notable, el pronóstico de la enfermedad en los estadios iniciales. Esto permite limitar la frecuencia con la que se utiliza el láser, pasando a emplearse únicamente en aquellos casos en los que los pacientes no responden al tratamiento con inyecciones.

En los estadios más avanzados de la retinopatía diabética, el tratamiento con láser sigue siendo la mejor opción para prevenir complicaciones graves. Y en la fase final de la enfermedad, la vitrectomía y las cirugías del glaucoma, en continua evolución, pueden salvar la vista de muchas personas, que hasta hace apenas unos años se hubieran quedado ciegas.