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La obstrucción de las vías lagrimales: preguntas frecuentes

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¿Tus ojos lloran sin motivo aparente? Puede que padezcas la obstrucción de las vías lagrimales, también conocida como epífora, que produce un lagrimeo abundante y constante debido a algún tipo de bloqueo parcial o completo en el conducto que transporta las lágrimas desde la superficie del ojo hasta la nariz.

 ¿Cómo ocurre la obstrucción de las vías lagrimales?

Aunque no lloremos de tristeza o de felicidad, en nuestros ojos constantemente se están produciendo lágrimas para proteger su superficie. Cuando estas no son excesivas y si todo funciona bien, la acción de parpadear se encarga de eliminarlas y así conducirlas hasta la fosa nasal a través del conducto lácrimo-nasal. El problema surge cuando estos conductos están obstruidos por alguna razón.

Esta obstrucción provoca que las lágrimas no se eliminen como es debido y se acumulen, pudiendo arrollar por la mejilla de manera constante o intermitente. Incluso esto puede desembocar en infecciones como la dacriocistitis aguda (infección del saco lagrimal).

 

¿Cuándo y por qué pasa esto?

Esta patología ocular puede deberse a varias razones y en diferentes momentos de la vida del paciente. Puede tener un origen congénito, desde el nacimiento, o desarrollarse en la vida adulta.

Cuando esto se manifiesta desde el nacimiento, el problema suele ocurrir en el meato inferior donde desemboca el conducto lácrimo-nasal en la nariz. Esta obstrucción afecta, en cifras, aproximadamente al 6% de los nacidos a tiempo y en un 11% de los prematuros. En estos bebés, el lagrimeo va acompañado de secreciones mucopurulentas y, en ocasiones, acabar en infección.

En el caso de los adultos, las causas pueden ser múltiples, desde conjuntivitis crónicas o traumatismos hasta problemas en las fosas nasales como desviación de tabique, rinitis o rinosinusitis crónicas. Además es común que se localice en cualquier parte de la vía lagrimal y también pueden provocar infecciones, que si son muy constantes pueden poner en peligro el ojo.

 

¿Cómo se puede tratar?

Existen diferentes tratamientos dependiendo de la zona de la vía lagrimal afectada y de las características del paciente. Por eso, es muy importante tener en cuenta que cada caso es particular y debe tratarse de forma totalmente personalizada.

Por ejemplo, si la obstrucción solo afecta al punto lagrimal se puede solucionar con una pequeña intervención realizada con anestesia local y de forma ambulatoria en pocos minutos. Mientras que si el paciente padece una obstrucción más compleja será necesario reconstruir toda la vía lagrimal y colocarle una prótesis que la sustituya.

En el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega ofrecemos todo el abanico de abordajes quirúrgicos de la obstrucción de la vía lagrimal, bien sea la dacriocistorrinotomía (DCR)  endoscópica asistida con o sin láser, externa, y siempre personalizando la patología y la anatomía del paciente.

 Esta cirugía, que se realiza con anestesia local y sedación, consiste en realizar una comunicación entre el saco lagrimal y la fosa nasal y a través de la misma, con control endoscópico con cámara, se introduce un tubo de silicona que se dejará unas cuantas semanas.

 

¿Cuál es el tratamiento más indicado para los bebés?

En el 90% de los bebés la obstrucción de las vías lagrimales se resuelve antes del primer año de vida con suaves masajes en el saco lagrimal, una buena higiene y, en caso de infección, con el antibiótico indicado.

Si así no se soluciona, será necesario practicarle al bebé un sondaje de la vía lagrimal. Y si tampoco esto da resultados, se pasará a una intubación canalicular con tubos de Crawford. Entonces durante unos meses el bebé deberá llevar unos pequeños tubos de silicona en la vía lagrimal.

En caso de que los síntomas persistan, el siguiente paso es realizar la técnica de dacriocistorrinotomía (DCR) transcanalicular asistida por láser diodo de la que ya hemos hablado, aunque no se recomienda hacerla en niños menores de los 2 o 3 años.

Y recuerda que ante cualquier síntoma de lagrimeo inusual lo mejor será acudir al oftalmólogo para que estudie su caso y ponerle solución cuanto antes.