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Avances científicos sobre la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

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Con el paso de los años son diversos los problemas de salud que pueden aparecer y afectar negativamente a nuestra capacidad visual. Uno de ellos es la degeneración macular asociada a la edad (también conocida por sus siglas DMAE). Se trata de una enfermedad ocular neurodegenerativa e irreversible, que altera de manera drástica la visión. En la actualidad, es la principal causa de ceguera en personas mayores de 65 años.

La DMAE es una enfermedad multifactorial, cuyos principales factores de riesgo son la edad, el tabaquismo, la dieta y la predisposición genética. Desde la Fundación de Investigación Oftalmológica Fernández-Vega (FIO) trabajamos para avanzar en el conocimiento de los procesos moleculares implicados en el desarrollo de esta enfermedad. Entenderlos también nos permitirá identificar nuevas dianas terapéuticas y ofrecer a los pacientes tratamientos no invasivos y con mayor eficacia que los actuales.

A continuación, os contamos los avances científicos sobre la DMAE de la Fundación FIO en el último año.

Los efectos de la luz sobre la DMAE

Uno de los objetivos de los investigadores de la FIO es determinar como la luz ultravioleta y la azul tienen diferentes efectos en el ojo. En el caso de la luz azul, puede dañar las células de la retina, siendo un factor de riesgo añadido para la DMAE, el glaucoma y otras patologías que pueden derivar en ceguera.

Diversas investigaciones científicas, han mostrado como la luz azul provoca la activación y/o el incremento proteínas relacionadas con los procesos de muerte, en células del epitelio pigmentario de la retina (EPR).

Ahora bien, diferentes estudios llevados a cabo por el Grupo de Investigación de Neurobiología de la Retina también ponen de manifiesto que la luz con longitudes de onda comprendidas entre el rojo y el infrarrojo cercano tienen efectos beneficiosos para el ojo. De este modo, se está estudiando como la luz roja puede bloquear el daño que la luz azul produce en células del EPR humano en cultivo. Se ha observado que el tratamiento con luz roja mejora la capacidad de las mitocondrias y reduce los efectos nocivos que otros agentes, como la luz azul, produce sobre las mismas. Además, se reduce la producción alterada de especies reactivas del oxígeno, proceso que suele derivar en estrés oxidativo y muerte celular. Todo esto se traduce en un incremento de la supervivencia de las células del EPR humano.

Si deseas saber más, puedes consultar el enlace de la investigación científica:

Nuevas aplicaciones del plasma rico en factores de crecimiento en patologías retinianas

Son varias las evidencias que demuestran que el PRGF tiene un papel muy importante en la regeneración de tejidos tras un daño. Se trata de un suero obtenido a partir de la sangre del propio paciente, con un alto componente en factores de crecimiento, los principales responsables de la regeneración y proliferación a nivel celular.

El potencial clínico del PRGF es muy significativo. A nivel oftalmológico ya es aplicado con éxito en diversas patologías de la superficie ocular. En la retina, se ha observado que las preparaciones ricas en plaquetas estimulan la producción y migración de las células de Müller de la retina a las zonas dañadas, siendo estas células fundamentales en los procesos de cierre de heridas maculares.

El Grupo de Investigación de Neurobiología de la Retina de la FIO tiene como fin demostrar la acción del PRGF, no solo a nivel proliferativo y regenerativo, sino también como antiinflamatorio y neuroprotector, contrarrestando el efecto nocivo que ejerce el estrés oxidativo sobre las células, con el fin de tratar enfermedades tales como la DMAE y los agujeros maculares.

Para ello, se han estado realizando diversos estudios, tanto a nivel celular (con una línea inmortalizada característica de células de EPR de humano) como tisular (epitelio pigmentario de retina). Hasta ahora, se ha comprobado que el suero es capaz de aumentar la viabilidad celular, incluso por encima de niveles basales. Además, también se ha podido demostrar que el PRGF disminuye la producción de radicales libres, responsables del estrés oxidativo. Estos resultados parecen apoyar la hipótesis inicial del grupo de investigación, que propone que el PRGF ejerce un efecto neuroprotector sobre las células, con el fin de paliar las causas de enfermedades neurodegenerativas tales como la DMAE.

Para consultar más información, puedes acceder a los enlaces de nuestras investigaciones científicas:

El papel del zinc en el tratamiento de la DMAE

Con objeto de potenciar un envejecimiento saludable de la población española, la Unidad de Genética Ocular centra su actividad investigadora en la DMAE desde una aproximación multidisciplinar. El estudio de genes asociados a la DMAE, el efecto protector del sistema zinc-metalotioneína frente al estrés oxidativo y el desarrollo de un modelo celular in vitro que mimetice la formación de depósitos extracelulares característicos de la enfermedad macular son los tres pilares que sustentan esta línea de investigación.

En sus trabajos sobre el comportamiento de metales en enfermedades oculares, han evidenciado el valor del zinc en el tratamiento de la DMAE, actualmente prescrito como suplemento nutricional en combinación con antioxidantes y vitaminas.

Durante el envejecimiento, la retina y el epitelio pigmentario de la retina (EPR) están sometidos constantemente a daño oxidativo y a procesos inflamatorios, contribuyendo al desarrollo y progresión de la DMAE.

El ojo está provisto de sistemas antioxidantes que tratan de revertir el estrés oxidativo. En estudios previos de la FIO (González-Iglesias et al., Metallomics, 2014, 6(2):201-8) se ha propuesto el sistema antioxidante zinc-metalotioneína (Zn-MT) como posible diana terapéutica para el tratamiento de la DMAE.

En este sentido han demostrado que el tratamiento de las células del epitelio pigmentario de la retina con zinc provoca un aumento de las metalotioneínas promoviendo la forma saturada del sistema zinc-MTs. Esta forma saturada del complejo puede actuar como un potente antioxidante, debido a que el último ión de zinc puede ser fácilmente liberado, y de este modo las cisteínas de las MTs neutralizan los radicales libres, protegiendo a la célula frente al daño oxidativo y ejerciendo por tanto un papel protector.

Para saber más, consulta el enlace de la investigación científica:

El sistema redox zinc-metalotioneína reduce el estrés oxidativo en las células del epitelio pigmentario de la retina

La edad agudiza los efectos negativos de la exposición continuada al estrés oxidativo y a los procesos inflamatorios en la retina y el EPR, contribuyendo al desarrollo y la progresión de la DMAE. Por ello, el ciclo redox Zn-MTs, propuesto por el grupo de Genética Ocular de la Fundación FIO como una posible diana terapéutica para el tratamiento de esta patología ocular, ha sido estudiado en profundidad en un modelo in vitro.

En este estudio se ha investigado el papel del sistema Zn-MTs frente al estrés oxidativo inducido y su capacidad protector antioxidante dependiente del número de átomos de zinc del complejo.

Para ello se ha utilizado un modelo de cultivo celular in vitro consistente en una línea celular inmortalizada representativa del EPR humano, y así analizar los mecanismos que regulan el sistema Zn-MTs y comprobar experimentalmente si realmente es un sistema protector frente al daño oxidativo y las implicaciones que pueda tener con la DMAE.

A través de un abordaje metalómico y empleando técnicas de biología molecular y celular junto con metodologías basadas en espectrometría de masas, se ha demostrado que el pretratamiento de las células del EPR con zinc induce una potente síntesis de las metalotioneínas promoviendo la forma saturada del sistema zinc-MTs. Esta forma saturada del complejo actúa como un potente antioxidante, reduciendo de manera significativa el estrés oxidativo inducido y ejerciendo por tanto un papel protector. Este trabajo evidencia los efectos beneficiosos de la suplementación con zinc para el tratamiento de la DMAE.

A continuación, puede consultar el estudio científico:

Desde la Fundación de Investigación Oftalmológica y el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega trabajamos para avanzar en la investigación y la búsqueda de nuevos tratamientos para esta enfermedad, cuyos síntomas abarcan desde la pérdida de visión central, visión borrosa, distorsión en la percepción de los colores (discromatopsia), distorsión en las líneas rectas y las proporciones (metamorfopsia), hasta la necesidad de aumentar la luminosidad para poder leer o deslumbramiento cuando se mira a una fuente de luz.