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¿Puedo tener astigmatismo y miopía a la vez?

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El astigmatismo es, al igual que la miopía y la hipermetropía, un defecto refractivo. En un ojo normal, la córnea presenta una curvatura similar en toda su superficie, es decir, es simétrica. Sin embargo, en una córnea con astigmatismo, los meridianos son diferentes. De manera que uno es más curvo y el otro es más plano. Esto hace que la imagen no llegue a un único punto de enfoque en la retina lo que causa distorsión en la percepción de las imágenes y mala agudeza visual. Además, las personas con astigmatismo pueden tener una mayor sensibilidad a la luz, sensación de ardor en los ojos y padecer fatiga ocular. También puede presentarse junto a los otros defectos de refracción. ¿Esto quiere decir que puedo tener astigmatismo y miopía a la vez? Sí. De hecho, el astigmatismo puede presentarse aislado o asociarse a miopía o hipermetropía.

Tipos de astigmatismo

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos hablar de varios tipos de astigmatismo. Los primarios son:

  • Astigmatismo miópico. Cuando uno o ambos meridianos principales del ojo enfocan como miopes. Si ambos meridianos enfocan como miope, lo hacen en diferente grado.
  • Astigmatismo hipermetrópico. Cuando uno o ambos meridianos enfocan como hipermétropes. Al igual que en el caso anterior, si ambos enfocan como hipermétropes, lo hacen en diferente grado.
  • Astigmatismo mixto. Un meridiano principal enfoca como miope y el otro como hipermétrope.

No obstante, existen otros tipos  y así podemos hablar de astigmatismo regular e irregular. En el primer caso, el más frecuente, los meridianos son perfectamente perpendiculares entre sí. Es decir, forman un ángulo de 90 grados. Sin embargo, en el astigmatismo irregular, no son perpendiculares. Este puede deberse a un adelgazamiento de la córnea, secundario a úlceras, cicatrices o enfermedades como el queratocono.

En otros casos, el astigmatismo puede estar causado por la forma de las lentes del interior del ojo. A esto se le conoce como astigmatismo lenticular y se presenta con mucha menos frecuencia que el astigmatismo corneal.

Diferencias entre astigmatismo y miopía

La miopía y el astigmatismo forman parte de los defectos de refracción. Es decir, la imagen que llega a la retina a través de la córnea y el cristalino, no se enfoca de forma adecuada debido a alguna alteración. En un ojo normal (emétrope), las imágenes se enfocan directamente sobre la retina. Pero cuando esto no ocurre y la imagen converge en un punto situado fuera de la retina, estamos ante un defecto de refracción, que se traduce en una pérdida de la agudeza visual.

 

No obstante, existe una clara diferencia entre el astigmatismo y la miopía. El paciente con astigmatismo presenta una visión borrosa y distorsionada, tanto de lejos como de cerca. Sin embargo, los miopes tienen una mala visión de lejos, pero ve con claridad los objetos cercanos.

 

¿Cómo se corrigen el astigmatismo y la miopía?

Las soluciones para el astigmatismo miópico son las mismas que para el resto de defectos de refracción. Las más recomendadas son las siguientes:

  • Las gafas y las lentes de contacto. Para corregir el astigmatismo miópico se utilizan unas lentes especiales llamadas tóricas. Están formadas por una curvatura compuesta. Es decir, tienen una curvatura esférica para corregir la miopía y otra cilíndrica para hacer lo propio con el astigmatismo.
  • Tratamiento quirúrgico con láser Excímer. El láser talla la córnea, es decir, modifica su forma para corregir las dioptrías relacionadas con el astigmatismo, la miopía o la hipermetropía. Existen dos técnicas: LASIK y PRK. La primera es la más usada, ya que presenta un postoperatorio más rápido y con menos molestias. No obstante, será el oftalmólogo quien determine cuál es la que mejor se adapta a la situación y necesidades de cada paciente.
  • El implante de lentes intraoculares o ICL. Esta cirugía consiste en implantar una lente en el interior del ojo. Es decir, en lugar de usar lentes de contacto externas, se implanta una dentro, por delante del cristalino y por detrás del iris.

 

No obstante, hay que tener en cuenta que la cirugía refractiva puede eliminar completamente el defecto de graduación que presenta el paciente en el momento de la operación, pero no puede frenar su evolución. Por eso, es importante realizar revisiones oftalmológicas periódicas tras someterse a cualquiera de estas intervenciones con el objetivo de controlar cómo evoluciona.