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Descorchar una botella o jugar con raqueta: actividades cotidianas que pueden causar un traumatismo ocular

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Es frecuente que en nuestro día a día realicemos actividades que puedan poner en riesgo nuestros ojos. El simple gesto de descorchar una botella, colgar un cuadro o jugar a deportes de raqueta, como el pádel por ejemplo, pueden provocarnos un problema. Desde el blog del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega queremos mostraros algunos ejemplos de estos peligros a los que, muchas veces, no presentamos atención.

Un impacto o traumatismo ocular es la causa más extendida para la pérdida de un ojo de manera accidental. El 97% de los pacientes afectados por cuerpos extraños son varones jóvenes en torno a la treintena que han sufrido un accidente laboral trabajando con metales – especialmente hierro y cobre – y, en el 94% de las ocasiones trabajaban sin protección ocular.

Según los datos recogidos en el libro “Traumatología ocular” coordinado por el Dr. Álvaro Fernández-Vega Sanz junto al Dr. José García-Arumí, y con la participación de expertos del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, los traumatismos oculares constituyen una causa frecuente de consulta en los servicios de urgencia, representando entre un 2-3% del total de éstas (1). Así, en torno a un 49% de las asistencias de urgencias oftalmológicas son por traumatismo.

¿En qué situaciones puede ocurrir un impacto ocular?

En el trabajo

Cada día en los puestos de trabajo se producen más sucesos de los deseados por todos a causa de no proteger correctamente nuestros ojos. Se estima que más del 90% de las lesiones traumáticas en los ojos pueden evitarse (2). Ante ello se debe insistir en las medidas preventivas laborales que conlleven utilizar gafas protectoras en los ojos cuando el trabajo lo requiere.

Conduciendo

Otro factor de riesgo importante lo constituyen los accidentes de tráfico, donde en torno a la mitad de los traumas oculares se producen por impacto contra los cristales de los vehículos.

Como prevención, se recomienda utilizar las medidas de protección disponibles dependiendo del medio de transporte utilizado, como el cinturón de seguridad, el salva-cuellos o el casco (3).

En el caso de los airbags, éstos deben estar a una distancia del cuerpo superior de 25 cm y se insiste en que el cinturón de seguridad debe ir abrochado, dado que la velocidad con que se lanza hacia delante el cuerpo en el impacto es mayor que la del hinchado del airbag (4).

También es importante respetar una distancia de más de 25 cm entre el tronco y el volante y evitar objetos situados entre el cuerpo de la persona y el volante, siendo también más recomendable conducir sin gafas, si esto es posible (5).

Los pacientes operados de cataratas, glaucoma, trasplante o cirugía refractiva, deben conocer el riesgo de sufrir lesiones severas en los ojos en caso de colisión. En estos casos se puede valorar la posibilidad de usar gafas protectoras ante un posible impacto. Otra opción es que este tipo de pacientes viajen en los asientos traseros cuando vayan de pasajeros (6).

Descorchando una botella

La velocidad con la que sale un corcho de una botella es especialmente alta para provocar un problema ocular por impacto en un ojo. En Estados Unidos, esta práctica está considerada de riesgo y se advierte con carteles en lugares públicos.

Practicando deportes de raqueta (tenis, pádel…)

En los deportes, los traumatismos oculares son relativamente frecuentes y pueden ser muy variados en cuanto a su forma de ocurrencia y presentación clínica.

Los deportes que se pueden considerar más peligrosos para los ojos, serían aquellos en los que se utilizan bolas pequeñas, como golf, tenis, squash o pádel, ya que en espacios reducidos y a la velocidad de la pelota, un impacto ocular puede desencadenar lesiones graves como estallido y pérdida del globo ocular (7).

Para evitarlos, es necesario utilizar gafas de protección ocular. Las más adecuadas son de policarbonato, un material con alta resistencia a impactos.

También se debe tener en cuenta que si estos deportes se realizan al aire libre es recomendable usar gafas de sol con filtros que impidan el paso de un 95-100% de la radiación ultravioleta.

Además deberán utilizar equipos de protección ocular adecuados a cada deporte y las necesidades que este exija en materia de protección. En España existe una normalización en equipos de protección individual en deportes a través del órgano encargado que es el Comité Técnico de la Asociación Española de Normalización (UNE-Normalización Española, EN-Norma Europea) (8).

Colgando un cuadro

El riesgo ocurre cuando se golpea el martillo sobre un clavo, por ejemplo. Esto puede provocar el salto de una esquirla, a gran velocidad, que acabe dañando nuestros ojos. En estos casos, también es recomendable usar gafas protectoras o algún tipo de máscara protectora.

Viendo fuegos artificiales o utilizar petardos

El impacto por fuegos artificiales o petardos también se convierte en un peligro. Es curioso ver como observando los datos de atenciones médicas por impactos oculares estas aumentan coincidiendo con acontecimientos puntuales, como fiestas populares en las que se manejan petardos y materiales de pirotecnia u otro tipo de actividades de riesgo para la integridad ocular (9).

Si vas a manipular este tipo de artefactos es importante cubrir los ojos con unas gafas protectoras de calidad. Si eres un mero espectador, cumplir con las indicaciones de los responsables y mantenerse a una distancia de seguridad es primordial.

Usando una desbrozadora

Labores de jardinería como el uso de una desbrozadora también pueden poner en riesgo la salud ocular. Estos aparatos pueden hacer que un cuerpo extraño golpeado por el hilo de la misma salte a gran velocidad impactando contra un ojo. En estos casos, es necesario protegerse el rostro con una pantalla. Aunque no todo vale. En el mercado existen ciertas pantallas con rejillas por las que pueden pasar los cuerpos extraños. Así que, para una correcta protección, lo más adecuado es utilizar gafas y una pantalla completa que cubra la cara.

Manipulando lejía u otras sustancias químicas

Las personas que usen sustancias químicas o blanqueadores también tomar precauciones. Una gota que acabe en un ojo de forma accidental puede desencadenar lesiones visuales que van desde una irritación hasta una quemadura.

En caso de que ocurra una salpicadura de este tipo, se recomienda lavar inmediatamente el ojo con agua templada. Para ello se deberá colocar la cabeza bajo el chorro de agua durante unos 15 minutos. Esto también se recomienda si nuestros ojos entran en contacto con grasa o aceite caliente. Tras ese tiempo, lo siguiente es acudir a un oftalmólogo.

Frotándose excesivamente el ojo

Es algo muy común que hacemos casi sin darnos cuenta. Ya sea porque nos ha entrado algo en el ojo, nos pica o simplemente estamos cansados o tenemos sueño. Sin embargo, hacerlo con frecuencia y fuerza puede traer implicaciones para nuestros ojos.

Si tenemos las manos sucias nos exponemos a padecer una infección ocular. Mientras que lo frotamos con fuerza podemos producir daño a la córnea. Incluso si se expone a lo largo del tiempo puede desarrollar queratocono.

Así que la próxima vez que vayas a realizar alguna de estas actividades, toma las precauciones necesarias para cuidar tu salud ocular. Y, por supuesto, acude a tu oftalmólogo ya que puede que esa comezón esté causada por algún tipo de patología que precise tratamiento.


(1) (2) Nash E A, Margo CE. Patterns of emergency department visits for disorders of the eye and ocular adnexa. Arch Ophthalmol [Internet]. 1998; 116(9): 1222–6. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9747684.

(3) (4) (5) (6) (7) (8) (9) Merayo-Lloves, Jesús y Moreno-Arrones Quesada, Jesús (2018). “Epidemiología y prevención del trauma ocular”. Fernández-Vega Sanz, Álvaro y García Arumi, José. Traumatología ocular (pág. 33-37). 94 Ponencia Oficial de la Sociedad Española de Oftalmología 2018.