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¿Se puede prevenir la miopía?

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La miopía es la principal causa de discapacidad visual moderada y grave en países desarrollados y su prevalencia mundial está aumentando. De hecho, se espera que afecte al 52% de la población mundial en el 2050. Por eso, desde el año 2015 la Organización Mundial de Salud (OMS) considera la miopía un problema de salud mundial debido a su prevalencia creciente. Las nuevas técnicas de imagen han revolucionado el seguimiento y diagnóstico de las complicaciones asociadas a este defecto refractivo, pero ¿se puede prevenir la miopía?

Lo cierto es que sí. Aunque la genética juega un papel en el desarrollo y progresión de la miopía, su contribución se considera pequeña y existe consenso en que los genes pueden determinar la susceptibilidad a los factores ambientales. En este sentido, los pacientes con familiares miopes deben controlarse desde la infancia, especialmente en la etapa preescolar y escolar precoz. Y los adultos deben conocer los signos de riesgo que podrían indicar el comienzo de complicaciones asociadas a la alta miopía, sobre todo desprendimientos de retina y membranas neovasculares.

Sin embargo,  existen una serie de hábitos que debemos incorporar a nuestra vida, tanto en el hogar como en el ámbito laboral o escolar. De hecho, los factores ambientales asociados con una educación y urbanización más generalizadas juegan un papel más importante en el desarrollo de la miopía. Por ejemplo, varios estudios apuntan a que pasar más tiempo al aire libre puede proteger contra la aparición de la miopía.

 

¿Cómo se puede prevenir la miopía?

Con la evolución de las nuevas tecnologías, hábitos de estudio y trabajo se han modificado también las exigencias visuales de los pacientes. Hoy en día, y más con la pandemia mundial de la COVID-19, el mundo social, laboral y familiar exige más al sistema visual. De hecho, el confinamiento implantado a raíz de la crisis sanitaria nos ha obligado a permanecer en los hogares, trasladar y adaptar todas nuestras actividades y hábitos al mismo, lo que ha provocado que forzosamente hagamos un uso más intensivo y excesivo de las pantallas y la visión de cerca. Para intentar minimizar los efectos que esta nueva situación puede tener en nuestra salud visual y prevenir la miopía se pueden seguir algunas recomendaciones:

Reducir el uso de la visión de cerca

Alternar estas actividades con otras que requieran la visión de lejos.

Mantener las actividades al aire libre

Para reducir el impacto y retrasar la aparición de la miopía en los niños.

¡Recordar la regla 20-20-20!

Es importante descansar la vista y tomar pausas periódicas para los ojos. Cada 20 minutos de esfuerzo ocular, se deben descansar 20 segundos a una distancia de 6 metros (20 pies en EEUU).

Parpadear con frecuencia

El parpadeo voluntario ayudará a mantener el ojo bien hidratado, pero si fuera necesario se pueden emplear lágrimas artificiales para reforzar la hidratación de la superficie ocular.

Regular el brillo de los dispositivos electrónicos

Activar un modo con tonos más cálidos, visión nocturna y poner el bloqueo de luz azul.

Mantener una iluminación correcta

Es importante no forzar la vista, por lo que se recomienda evitar la luz directa y las sombras. Asimismo, se recomienda tener una temperatura de ambiente agradable. Una mala regulación del frío o del calor, puede provocar sequedad ocular.

Postura, distancia y altura de trabajo adecuadas

Entre tus ojos y la pantalla debe haber una distancia de entre 50 y 60cm.

Reducir el uso excesivo de lentillas

En cualquier caso, extremar la higiene en su utilización.

No frotar los ojos

Nunca tocarse los ojos sin haberse lavado las manos previamente para evitar la exposición a patógenos. Además, este gesto debilita la red de colágeno que se encarga de preservar la curvatura de la córnea.

Seguir hábitos de vida saludables

Dejar de fumar y limitar la exposición al humo también puede ayudar a prevenir la miopía. Al igual que mantenerse hidratado y llevar una correcta alimentación y dieta equilibrada. Por ejemplo, elementos como el Omega 3 y las vitaminas A, C y E son beneficiosos para nuestra salud visual.

 

Tratamiento de la miopía en la actualidad

Se puede prevenir la miopía, pero una vez que aparece es importante diagnosticarla y corregirla. No hacerlo o hacerlo de una manera insuficiente, puede aumentar su progresión. Además de seguir unos correctos hábitos visuales con la potenciación de las actividades al aire libre, existen otros tratamientos:

Tratamientos ópticos de la miopía

Entre ellos están el uso de gafas bifocales, adaptadas a distintas distancias de trabajo, o lentes de contacto con doble enfoque. La ortoqueratología, por su parte, implica el uso de lentes rígidas gas permeables durante la noche para aplanar la córnea y corregir miopías bajas.

Tratamientos farmacológicos de la miopía

Se basan en el uso de atropina diluida en concentraciones variables inferiores al 1%. Con este tratamiento se actúa disminuyendo la fuerza del músculo acomodador y por tanto, la tendencia a la elongación del ojo.

Tratamientos quirúrgicos de la miopía

Existen diferentes técnicas: láser excimer, lentes intraoculares ICL, lentes intraoculares multifocales Como en todas las cirugías, es precisa una minuciosa valoración previa y en función de las características específicas del ojo del paciente, se le informará sobre las técnicas más adecuadas.

Para elegir el tratamiento de la miopía más adecuado, es necesario llevar a cabo un abordaje individualizado y un estudio detallado de cada paciente: edad, necesidades visuales, estilo de vida… Todo ello permitirá al oftalmólogo determinar el mejor tratamiento en cada caso.