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Iridotomía: qué es y cómo se aplica en el tratamiento del glaucoma

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La iridotomía es un tratamiento quirúrgico con láser que se realiza en el iris, la zona coloreada del ojo que se encuentra entre el cristalino y la córnea, y su objetivo principal es mejorar el drenaje intraocular para evitar daños y pérdida de visión, por lo que suele emplearse con asiduidad para tratar algunos tipos de glaucoma. La intervención consiste en hacer un pequeño agujero, aproximadamente del tamaño de la cabeza de un alfiler, a través del borde externo del iris. Esto permite crear nuevos canales de drenaje para que el humor acuoso pase desde la cámara posterior a la anterior del ojo.

Es un procedimiento rápido, que únicamente requiere unas gotas de anestésico local para evitar que el paciente sufra molestias. Durante la intervención, no obstante, puede notar una ligera sensación de pinchazo y ver flashes de luz. Se trata de un procedimiento muy seguro y efectivo, que ha ido sustituyendo casi por completo a la iridectomía tradicional, que requería una apertura del globo ocular y la extirpación manual y parcial del iris.

 

¿En qué casos se utiliza la iridotomía?

La iridotomía es uno de los tratamientos más eficaces para el glaucoma agudo por cierre angular, que se produce cuando el drenaje del humor acuoso se cierra completamente de forma repentina ante un estrechamiento del ángulo que forman el iris y la córnea. El líquido empieza a acumularse en el interior del ojo, aumentando la presión intraocular y pudiendo llegar a causar daños en el nervio óptico, principal motivo de la pérdida de visión por glaucoma. Este caso es poco frecuente, pero debe ser considerado como una urgencia médica y tratarse de manera inmediata.

En ocasiones, la iridotomía láser también se puede utilizar para restablecer una configuración normal del iris, por lo que se recomienda a aquellos pacientes con síndrome de dispersión pigmentaria -cuando el iris se comba hacia atrás, rozando contra el cristalino y liberando demasiada cantidad de pigmento-.

 

Recuperación y resultados

Si bien puede haber alguna molestia en las primeras horas, la recuperación tras una iridotomía es inmediata. No obstante, no impide al paciente hacer una vida normal, aunque no es aconsejable conducir durante las primeras 24 horas. Hay algunos casos, excepcionales, de pérdida de visión tras este procedimiento que pueden requerir alguna intervención más.

La intervención tiene una efectividad cercana al 100% en la prevención de glaucoma agudo y en la detención de ataques instaurados. Los resultados comienzan a percibirse entre 24 y 72 horas después de la intervención. No obstante, es necesario dejar claro que en la actualidad no hay tratamiento para recuperar la visión perdida y que en algunos casos de glaucoma, pueden ser necesarias medidas adicionales para controlar de manera adecuada la enfermedad.