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¿Cuándo se deben operar las cataratas?

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Cada año se realizan en nuestro país 450.000 operaciones de catarata, una cifra que aumentará en los próximos años por el envejecimiento de la población y los mejores procedimientos diagnósticos y terapeúticos. Y no es de extrañar, pues es la causa más común de pérdida de visión en las personas mayores de 60 años y también el motivo principal de ceguera en el mundo.

No existe un tratamiento farmacológico para ello, por lo que la única solución definitiva que existe es una intervención quirúrgica. Esto plantea varias dudas a los pacientes y una de las más frecuentes es: ¿cuándo se deben operar las cataratas?

La respuesta a esta pregunta ha variado en los últimos años. Si bien antes se recomendaba esperar a que la catarata estuviera muy avanzada, ahora se aconseja no esperar tanto.

De hecho, lo ideal es llevar a cabo la intervención cuando la persona empieza a ver limitada su visión y afecta a sus hábitos de vida, aunque todo dependerá de las características de cada paciente y del deterioro de su calidad visual, así como si padece o no otras enfermedades asociadas.

Riesgos de posponer la operación de cataratas

Aunque existen varios tipos diferentes, el más frecuente es la catarata senil originada por el envejecimiento y deterioro de las proteínas del cristalino por la edad. En sus fases más avanzadas, la catarata causa importantes deterioros visuales, por lo que el impacto en la calidad de vida de los pacientes es importante.

Puede provocar una pérdida de agudeza visual, visión borrosa en uno o en ambos ojos, sensibilidad a la luz, mala visión nocturna… Todos estos síntomas impiden a los pacientes realizar actividades cotidianas de su día a día como leer o conducir.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que una detección precoz y una intervención a tiempo, sin dejar que la catarata se desarrolle en exceso, permite determinar cuándo se deben operar las cataratas para poder realizar la cirugía en condiciones óptimas y minimizando riesgos. Aunque con un examen regular de la vista basta para encontrar las cataratas, es aconsejable llevar a cabo un estudio personalizado y detallado de cada paciente.

El factor más importante a seleccionar es el tipo de lente intraocular a implantar, ya que no existe una lente universal que pueda implantarse a todos por igual. Por eso, es necesario que la cirugía se personalice para suplir las necesidades individuales de cada paciente.

¿En qué consiste la operación de cataratas?

Una vez que se ha determinado cuándo se deben operar las cataratas, es importante conocer que primero se opera el ojo más afectado y tras un periodo variable cuando éste se ha recuperado adecuadamente, se interviene el otro. La cirugía de cataratas se realiza mediante una técnica muy segura y precisa, llamada facoemulsificación, que se lleva a cabo con anestesia local y apenas dura unos 20 minutos.

La intervención consiste en  realizar una abertura de forma precisa en la cápsula anterior del cristalino para después deshacer el cristalino mediante el uso de láser de femtosegundo. Posteriormente, con ultrasonidos se procede a la fragmentación,  retirada de los fragmentos de cristalino y lmpieza completa del saco capsular donde será implantada la lente intraocular seleccionada. Esta lente intraocular , además, permite eliminar otros problemas visuales como la presbicia, la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo en función de las características individuales de cada paciente.

Las incisiones que se efectúan en la córnea son mínimas, lo que permite una recuperación casi inmediata y sin apenas complicaciones. Sin embargo, es posible que el paciente experimente alguna molestia leve en los momentos inmediatamente posteriores a la intervención, como sequedad ocular y leve sensación de roce o cuerpo extraño, que se mejora con el uso de lágrimas artificiales.

Por ello, se podrá volver a su actividad habitual en poco tiempo, siempre que se cumpla bien el tratamiento. Y lo hará con una visión recuperada, si con anterioridad no tenía alguna otra patología oftalmológica.

No obstante, sí se deben tener en cuenta algunas precauciones tras la intervención, aunque el postoperatorio suele ser muy llevadero y tranquilo. Se recomienda no levantar grandes pesos, el uso de gafas de sol durante un tiempo y no conducir durante el postoperatorio inmediato. Asimismo, se deben extremar las precauciones para evitar traumatismos contusos o el contacto de los ojos con el agua u otras sustancias que puedan causar irritación o inflamación.