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Glaucoma agudo, ¿cuáles son sus síntomas y cómo se trata?

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Dentro de las enfermedades oftalmológicas existen algunas que son de especial gravedad como es el caso del glaucoma, primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Si bien existen varios tipos, uno de los más graves es el glaucoma agudo o de ángulo cerrado. Y, ¿cuáles son sus síntomas y cómo se trata?  Te lo explicamos con detalle.

Este tipo de glaucoma se produce por una obstrucción repentina del sistema de drenaje del humor acuoso ocular. Este pasa a la cámara anterior y estrecha el ángulo que forman el iris y la córnea, elevando rápidamente la presión intraocular (PIO). Aunque se estima que solo afecta al 5% de la población, sus consecuencias para la salud ocular son muy graves. Por ello, el glaucoma agudo debe ser considerado como una urgencia médica.

Los síntomas del glaucoma agudo

A diferencia de otros tipos, el glaucoma agudo sí presenta síntomas característicos y fácilmente perceptibles. Aparecen desde el primer momento y se van volviendo más intensos a medida que la PIO se eleva. Es importante conocerlos, especialmente cuando existen antecedentes familiares de esta enfermedad, para poder tratarlo lo antes posible:

  • Enrojecimiento.

  • Dolor agudo.

También puede trasladarse a la cabeza, causando una fuerte cefalea.

  • Alteraciones visuales.

Pueden aparecer halos de luz y causar visión borrosa o nublada.

  • Cambios en el iris y la pupila.

El glaucoma agudo puede provocar cambios en el color del iris y la dilatación de la pupila.

  • Endurecimiento de la córnea.

  • Vómitos o náuseas.

Ante la percepción de alguno o varios de estos síntomas, es muy importante acudir de manera inmediata al oftalmólogo. El glaucoma agudo evoluciona de una forma muy rápida y cuando los daños llegan a la retina son irreversibles.

Tratamiento del glaucoma de ángulo cerrado

A la hora de tratar el glaucoma agudo o de ángulo cerrado la prioridad es reducir lo antes posible la PIO. En un primer lugar se empleará un tratamiento farmacológico, pero si no remite la única solución es la cirugía. Concretamente, se realizaría una iridotomía, una intervención rápida que se lleva a cabo con anestesia local. Se utiliza un láser a través del borde del iris para crear una vía que comunique las cámaras anterior y posterior. De esta manera, el humor acuoso puede pasar de la segunda a la primera y se restablece el drenaje del mismo.

El paciente puede volver a casa y hacer vida prácticamente normal, aunque se recomienda no conducir en los días posteriores a la operación. La efectividad de esta cirugía es altísima y los resultados se aprecian entre las 24 y las 72 horas siguientes a la intervención. Aunque los daños sufridos por el glaucoma agudo son irreversibles, la recuperación de los pacientes es óptima. No obstante, es muy importante seguir un programa de revisiones periódicas para controlar la evolución del ojo.

Si necesitas más información acerca del glaucoma agudo, no dudes en ponerte en contacto con nuestros los mejores oftalmólogos en el IOFV.