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El ojo y el Alzheimer

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Se estima que cada año mueren en Europa 6,8 millones de personas como consecuencia de los trastornos neurológicos. Según la OMS, los costes provocados en el año 2004 se calcularon en 139.000 millones de €. Hoy en día hay cerca de 46 millones de personas que padecen de trastornos neurológicos en Europa y se piensa que esta cifra se habrá incrementado hasta aproximadamente 131,5 millones para el año 2050.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la primera causa de demencia entre las enfermedades neurológicas. Actualmente, el primer diagnóstico de la EA se obtiene cuando los pacientes ya presentan pérdidas cognitivas tempranas. Se realiza en base al estado mental o a exámenes cognitivos, junto con estudios vasculares y neurológicos para descartar otras causas (Burns & Iliffe, 2009). Estas pruebas evidencian el inicio del proceso irreversible que conduce a la demencia. El diagnóstico sólo se confirma post mortem a través de un examen del cerebro. En la actualidad, la supervivencia promedio desde el diagnóstico hasta la muerte es de 4,6 años, lo que ofrece pocas oportunidades para el tratamiento fuera de los cuidados paliativos.

Otro trastorno neurológico grave, la esquizofrenia, afecta a más de 21 millones de personas en el mundo. Se asocia a una discapacidad y puede afectar al desempeño educativo y laboral. Las personas que sufren esquizofrenia tienen entre 2 y 2,5 veces más probabilidades de morir a una edad temprana que el conjunto de la población. Aunque la esquizofrenia es tratable, la atención temprana es importante en el resultado del tratamiento.

 

AFECTACIÓN DE LA RETINA EN ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS

Son numerosas las evidencias que señalan una afectación de la retina en pacientes con diversas enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, el Parkinson, el Alzheimer o la esquizofrenia. La retina presenta similitudes embriológicas, anatómicas y fisiológicas con el cerebro y forma parte del sistema nervioso central (SNC). Esto hace de la retina un modelo único y accesible para el estudio de patologías que afectan al SNC.

La observación en modelos animales de EA ha evidenciado modificaciones en la retina que se corroboran en los tejidos de retina post-mortem en pacientes de Alzheimer confirmados, e incluso en pacientes vivos, donde estudios recientes han identificado clínicamente placas amiloides en retinas de pacientes con EA. Esta patología neurodegenerativa también se encuentra asociada con una pérdida de las células ganglionares de la retina (CGR) y adelgazamiento de la capa de las fibras nerviosas. Un estudio reciente destaca la importancia de una subpoblación de CGR que contienen melanopsina. Estas neuronas son fotosensibles pero no participan en la visión, sino que están relacionadas con el ritmo circadiano (los ciclos sueño – vigilia, por ejemplo). Uno de los signos precoces de la EA son los trastornos del sueño como resultado de la alteración de los ritmos circadianos. Se ha demostrado que hay una pérdida mayor de este tipo de células melanopsínicas en personas con EA que en aquellas que no la padecen.

Actualmente, existe un gran interés en el estudio de potenciales biomarcadores oculares dado que muchos pacientes de EA presentan disfunciones visuales y algunas lesiones en la retina podrían anteceder el inicio de la demencia. El ojo, además de sus posibilidades para detectar disfunciones visuales tempranas, es muy atractivo para la búsqueda de biomarcadores porque el estudio de la retina es accesibLle por métodos no invasivos y porque permite también estudiar las neuropatías periféricas en la córnea mediante técnicas de imagen. Además, permite la obtención de muestras para un análisis proteómico (lágrima) y/o genético (citología de impresión).

Estudios clínicos que utilizan la tecnología de OCT (del inglés “optical coherence tomography” o tomografía óptica de coherencia) han mostrado lesiones en las capas de la retina en pacientes de EA e incluso cambios apreciables en estadios tempranos de la enfermedad. Detectando los cambios en las primeras fases de la patología sería posible comenzar una terapia neuroprotectora para retrasar el proceso degenerativo de la enfermedad.

Muy recientemente, investigadores del Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles (EEUU) han descrito acumulaciones de la proteína beta-amiloide en la retina (uno de los biomarcadores clásicos de EA), a través de un sistema óptico de observación basado en OCT y en PET (tomografía de emisión de positrones).

Los escasos estudios realizados con OCT en pacientes con esquizofrenia han demostrado también un adelgazamiento global de la retina en los estadios avanzados de la enfermedad en comparación con los sujetos control.

En Asturias se está llevando a cabo un proyecto pionero en la utilización de la imagen óptica como biomarcador de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o como la esquizofrenia.

Se trata de una investigación innovadora que integra entidades expertas en investigación en Oftalmología, ciencias de la visión y degeneración nerviosa (IOFV) y en análisis de imagen inteligente y sistemas análisis de datos masivos (Izertis).

Los resultados de la investigación conjunta ante el reto común que supone el diagnóstico precoz de enfermedades neurodegenerativas y psiquiátricas, en base del modelo de predicción por análisis de imagen permitirán grandes avances en el estudio de la enfermedad y sentaría las bases para la aplicación de medidas individualizadas para la prevención de la aparición de la EA, esquizofrenia y otras enfermedades neurodegenerativas y su evolución.

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