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Dolor de sienes. ¿Qué lo provoca y cómo evitarlo?

Suele ser bastante frecuente que en una conversación uno de los interlocutores diga que le duele la cabeza. Pero, ¿qué es lo que esto significa realmente? Con demasiada asiduidad, las personas se habitúan a padecer distintas sensaciones físicas de molestia que intentan apaciguar tomando un medicamento por iniciativa propia. Pero, al mismo tiempo, no conocen la razón que motiva ese dolor o cuál es la causa por la que su cuerpo está emitiendo una señal de alerta para que le presten atención. Ante esta situación, en el siguiente artículo vamos a pormenorizar los distintos tipos de dolor de cabeza para que, de esta forma, puedas llegar a identificar cómo el malestar de cabeza que sufres un día en concreto puede ser totalmente distinto al que experimentas en otro momento de tu cotidianeidad. Del mismo modo se analizaran los dolores de sienes.

Dolor en un lado de la cabeza

 

Tipos de dolor de cabeza: dime dónde te duele y te diré qué lo provoca

¿Cuántas veces has tenido que rechazar un plan que realmente te apetecía porque tenías dolor de cabeza? Seguro que algunas más de las que te hubiese gustado, ya que esta molesta sensación es una de las formas más frecuente de dolor en el ser humano al ser uno de los problemas más corrientes en nuestro sistema nervioso. De hecho, la Sociedad Española de Neurología ha declarado recientemente que casi dos millones de españoles experimentan dolor de cabeza más de 15 días al mes. Pero, ante estos datos, lo que no debemos olvidar es que siempre que una persona tenga dolor de cabeza hay una causa que se esconde detrás y, en varias ocasiones, puede estar vinculada con nuestra salud ocular.

¿Dolor de sienes? Cefalea tensional

La cefalea, que es el nombre técnico con el que se conoce al popularmente al denominado dolor de cabeza, puede adoptar múltiples formas. Una de las más corrientes entre la población es la cefalea tensional, una afección ocasionada por la contracción de los músculos del cuero cabelludo o de la región cervical posterior.

Precisamente, al ser esta una dolencia que se manifiesta con bastante regularidad, las razones que motivan su aparición están muy relacionadas con la vida cotidiana de las personas. Por ello, entre los motivos que originan dicho fenómeno pueden destacarse tanto la fatiga ocular, como un resfriado, el estrés, la ansiedad, los trastornos del sueño o aquellas actividades que exijan a una persona mantenerse de forma prolongada en una misma posición, como es el caso de los estudiantes o de quienes pasan su jornada laboral trabajando delante de un ordenador. En estas situaciones, las personas suelen experimentar dolor en la sien de carácter sordo, lo que significa que a pesar de que no se manifieste de una forma muy intensa genera una molestia sin interrupción.

Cefalea en racimos

Seguro que te estarás preguntado si puede estar relacionado el dolor de ojos con el dolor de cabeza. Y aunque las causas habituales que generan este tipo de dolencia son la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia, también se pueden experimentar otras patologías que ocasionan dolor de cabeza y ojo a la vez. Precisamente, este cuadro clínico puede ponerse de manifiesto en aquellas personas que padecen cefalea en racimos.

Una patología a la que también se la conoce por cefalea de Horton o por cefalea suicida, debido a que genera tanto un malestar de gran intensidad en la sien como un severo dolor en la cuenca del ojo. De hecho, entre los efectos que provoca esta dolencia en el ojo humano, puede subrayarse la irradiación del dolor desde el ojo hasta otras partes de la cabeza, así como el enrojecimiento y la hinchazón alrededor del ojo afectado. E incluso, puede llegar a sufrirse la caída del párpado en el lado del rostro adolecido. Puede señalarse que cuando las personas padecen este tipo de cefaleas sienten siempre dolor en el mismo lado de la cabeza.

Estas sensaciones pueden clasificarse como dolores agudos porque, aunque no permanecen durante todo el día, se presentan de una manera punzante e inmediata. No obstante, las personas que sufren este tipo de cefalea pueden experimentar dicha sintomatología en episodios que acontecen de manera cíclica y que van seguidos de periodos de remisión en los que se deja de sentir dolor.

La cefalea provoca dolor de cabeza y ojo.

¿Dolor en un lado de la cabeza? Migrañas

Otra de las dolencias bastante corriente entre la población es la migraña, un tipo de cefalea vascular en la que se produce una vasodilatación de las arterias craneales. Se trata de una enfermedad incapacitante por producir un dolor de cabeza intenso acompañado de otra larga serie de síntomas.

La migraña oftálmica u ocular se presenta bien en la zona que rodea al ojo o bien de manera hemicraneal, de forma que solamente se localiza el dolor en un lado de la cabeza. Esta dolencia puede generar alteraciones de la visión como, por ejemplo, destellos de luz, dolor ocular, sensibilidad a la luz, puntos ciegos, visión borrosa o incluso pérdida de visión. En este último caso, nos podemos encontrar ante un caso de amaurosis fugaz, un episodio en el que se produce una falta de circulación sanguínea en la retina. Sin embargo, es importante dejar claro que aunque la amaurosis fugaz puede originarse a partir de una migraña, también puede tener otros orígenes, y por eso no debe solo asociarse a las cefaleas.

Otros tipos de dolores de cabeza

Tanto la cefalea tensional como la cefalea en racimos o la migraña se clasifican como cefaleas primarias al tratarse de distintos tipos de dolor de cabeza producidos sin una justificación metabólica. Por otra parte, pueden distinguirse otra serie de dolencias que se manifiestan como un síntoma de otra patología, estas son las denominadas cefaleas secundarias. Resulta fundamental reconocer estas dolencias de cara al diagnóstico de enfermedades más graves, como pueden ser el glaucoma o ciertas alteraciones cerebrales.

Evita el dolor de sientes manteniendo una buena postura

Ser conscientes de nuestra postura corporal nos ayuda a relacionarnos con el mundo de una manera mucho más saludable. ¿Y cómo es posible? Porque una mala alineación en nuestro  cuerpo conlleva consecuencias tanto emocionales como físicas. Un ejemplo de ello es el habitual dolor de sienes que padecen las personas que pasan demasiadas horas sentadas de una forma incorrecta. Acaban doblando la espalda y tensando tanto la mandíbula como los músculos del cuello, una de las zonas con mayor tendencia a tensionarse. Levantándonos de forma pautada e imponiéndonos una serie de rutinas corporales básicas podemos disminuir notablemente la posibilidad de padecer habitualmente dolor en la sien.

Otras fórmulas para evitar el dolor de sienes

¿Y qué más podemos hacer? Aunque algunas personas recurren rápidamente a diferentes sustancias farmacológicas, han de tenerse en cuenta otras estrategias como son los masajes en las sienes o en el cuero cabelludo, los estiramientos del trapecio o los giros pausados del cuello. Además, evitando el sedentarismo, mejorando la alimentación y apaciguando la ansiedad pueden obtenerse resultados satisfactorios que nos libren de la cefalea tensional.