Sign up with your email address to be the first to know about new products, VIP offers, blog features & more.

La Historia de las gafas.

109

¿Sabes que las gafas para leer es uno de los inventos más importantes de los últimos 2.000 años?, una revolución que supuso un impulso para la ciencia, el arte y la filosofía, actividades que quedaban relegadas a personas con buena visión de cerca, como los jóvenes o las personas con miopía. El orador romano Cicerón escribía que en su vejez no podía leer y tenían que hacer esta tarea sus esclavos.

¿Dónde encontramos el origen de las gafas?

La invención de las gafas se atribuye a dos monjes franciscanos, Alejandro de la Espina y Roger Bacon, quienes hacia la mitad del siglo XIII comunicaron el secreto de la fabricación de las lentes. Gracias a su descubrimiento, los frailes de más edad podían continuar con sus labores aunque tuviesen problemas de visión debido a la vejez.

El primer cuadro de una persona con gafas data del año 1.352, un retrato del Cardenal Hugo de Provenza leyendo en un escritorio, que fue pintado por Tomás de Módena. Este retrato se encuentra en la iglesia de San Nicolás de Treviso en Italia.
Podemos decir que Italia, concretamente Murano, durante el siglo XIII, fue la cuna de la creación de lentes. Las fábricas de cristal de Murano eran las únicas capaces de producir vidrio dúctil. Las primeras gafas fabricadas allí fueron para la presbicia con una lente esmerilada convexa y un siglo más tarde llegaron las lentes cóncavas para la miopía.

Las gafas no sufrieron cambios hasta 1.452, cuando Gutemberg inventó la imprenta y se produjo una revolución en la lectura de libros. La demanda de gafas aumentó y fue en ese momento cuando la fabricación de lentes dejó de ser un arte monacal para empezar a producirse de forma masiva en los primeros talleres.
Otro gran hito en la historia de las gafas llega en el siglo XVIII, cuando el estadounidense Benjamin Franklin, más conocido por sus estudios sobre fenómenos eléctricos, fabricó las primeras lentes bifocales que permitían ver de cerca y de lejos.

A principios del siglo XX las gafas adoptaron la forma que hoy día conocemos, dejando atrás los modelos rudimentarios, hechas en madera, cuero o huesos. Hoy día disponemos de una infinidad de diseños, formas y colores a nuestro alcance.