El tratamiento de un tumor palpebral varía según su origen. En general, cuando se trata de tumores benignos, sin crecimiento ni cambios en la coloración, no hace falta un tratamiento específico, basta con hacer un seguimiento para mantenerlo bajo control y, eventualmente, extirparlo con fines estéticos.
Cirugía para tratar los tumores palpebrales
En los tumores malignos, el tratamiento recomendado es quirúrgico. El tratamiento se lleva a cabo con anestesia local y sedación endovenosa, salvo que el paciente sea un niño pequeño (lo cual sería muy raro) o no colabore correctamente en cuyo caso sería con anestesia general.
Dependiendo del tamaño del tumor y del área afectada se puede realizar la cirugía en un solo acto o no. En cualquier caso, dado que para eliminar completamente el tumor hay que intervenir gran parte del párpado, la cirugía suele ir acompañada de un proceso de reconstrucción que incluyen injertos de piel y/o de conjuntiva.
Por lo general, mediante la cirugía se puede quitar el tumor palpebral al completo, pero en los casos de metástasis, hace falta recurrir a la quimioterapia tópica intraoperatoria o postquirúrgica y colaborar con servicios de oncología.