El más visible es que la pupila, en vez de ser negra, se muestra blanca o grisácea. También pueden apreciarse movimientos oculares rápidos en vertical, horizontal o en rotación (lo que se conocen como nistagmus).
Pero en ocasiones, si no se dan los síntomas anteriores por ser las cataratas leves, el diagnóstico puede llegar al hacer una foto al niño, pues el clásico efecto de las pupilas rojas que se produce por el flash no se da, apareciendo en su lugar un punto brillante blanco en uno o los dos ojos. El estrabismo o la hipersensibilidad a la luz son otros posibles síntomas.