Practicar deporte es salud. Pero incluso en disciplinas que no consideramos “de contacto”, como el tenis, el pádel o el voleibol, existe un riesgo real de lesión ocular, sobre todo por traumatismos en la cara.
La buena noticia es que muchas de estas lesiones se pueden prevenir con medidas sencillas y, sobre todo, con la costumbre de reaccionar a tiempo ante cualquier golpe en el ojo.
¿Por qué pueden lesionarse los ojos haciendo deporte?
El riesgo aumenta según el tipo de actividad física. Hay deportes con objetos a alta velocidad (como pelotas) y otros en los que hay contacto entre jugadores, empujones o choques.
Aunque no sea lo más frecuente, un golpe mal dado o un impacto fortuito puede tener consecuencias importantes para la salud visual, especialmente si no se actúa con rapidez.
Tenis y pádel: la velocidad de la pelota importa (y mucho)
En deportes como el tenis o el pádel, las pelotas pequeñas pueden superar los 100 km/h tras ser golpeadas. Un impacto directo a esa velocidad en la zona del ojo puede provocar lesiones serias.
Entre las complicaciones más importantes se encuentra el desprendimiento de retina, una situación que puede requerir intervención quirúrgica.
Señales de alarma: síntomas compatibles con un desprendimiento de retina
Si tras un golpe o traumatismo ocular notas alguno de estos síntomas, conviene acudir de inmediato a urgencias oftalmológicas:
- Aparición brusca de “moscas flotantes” (puntos o hilos que se mueven en el campo visual).
- Manchas negras que antes no estaban.
- Luces centelleantes o destellos.
- Pérdida de agudeza visual o sensación de “cortina” en parte del campo visual.
No todos los golpes terminan en una lesión grave, pero estos signos no deben minimizarse, especialmente si aparecen de forma repentina.
Lesiones por impacto con otro jugador: el caso del fútbol
En deportes como el fútbol, muchas lesiones oculares se producen por choques con otros jugadores (golpes con la cabeza, el codo, la mano o el propio balón). De hecho, se ha descrito que este deporte es responsable de uno de cada dos traumatismos oculares deportivos.
En estos casos, además del daño en el ojo, puede haber afectación de estructuras cercanas (párpados, órbita, huesos de la cara), y no siempre la gravedad se aprecia “a simple vista” al principio.
Qué hacer ante un traumatismo ocular (y qué no hacer)
Cuando se recibe un golpe en el ojo, la rapidez y la prudencia son clave.
Sí: acude cuanto antes a urgencias
Ante un traumatismo ocular, lo recomendable es acudir con inmediatez a un servicio de urgencias para que un profesional pueda valorar el ojo. Es especialmente importante realizar una exploración completa, incluida la revisión del fondo de ojo, porque algunas lesiones internas pueden pasar desapercibidas al inicio.
No: no te frotes el ojo bajo ningún concepto
Puede parecer un gesto automático (por dolor, picor o sensación de arenilla), pero frotarse el ojo puede:
- Empeorar una lesión interna.
- Aumentar el riesgo de infección (por sudor y suciedad en las manos).
- Agravar inflamación y sangrados.
Si molesta el sudor o hay sensación de “cuerpo extraño”, lo más seguro es detener la actividad, lavarse las manos y consultar.
Lesiones oculares frecuentes en el deporte: más allá del “ojo morado”.
Algunas de las lesiones que pueden ocurrir durante la práctica deportiva incluyen:
- Desprendimiento de retina, especialmente tras impactos importantes.
- Fractura orbitaria (fractura de los huesos que rodean el ojo), más típica en traumatismos fuertes.
- Contusiones y hematomas alrededor del ojo.
- Lesiones en párpados o superficie ocular, según el tipo de impacto.
Insistimos: no todas requieren cirugía, pero muchas sí necesitan valoración oftalmológica para evitar complicaciones.
Consejos prácticos para prevenir lesiones oculares durante el deporte
1) Utiliza gafas deportivas de policarbonato
Las gafas de policarbonato están diseñadas para resistir impactos y pueden ayudar a proteger el ojo frente a:
- Pelotas a alta velocidad.
- Choques con otros jugadores.
- Caídas o golpes accidentales.
Son especialmente recomendables en deportes con pelota rápida (tenis, pádel) y también en actividades donde pueden producirse choques. Si usas graduación, existen opciones adaptadas.
2) No te frotes los ojos durante ni después de entrenar
Durante el deporte, las manos suelen estar en contacto con:
- Sudor.
- Polvo o arena (especialmente en exterior).
- Suciedad de superficies y material deportivo.
Al tocarse o frotarse los ojos, aumenta el riesgo de irritación e infección. Si necesitas limpiarte el sudor, es preferible usar una toalla limpia y, si hay molestias, parar y valorar.
3) Mantén un buen espíritu deportivo (y controla la frustración)
Puede sonar poco “médico”, pero es una medida de prevención real: una actitud deportiva y respetuosa reduce:
- Juego brusco innecesario.
- Gestos impulsivos (lanzar objetos, golpes con la raqueta, empujones).
- Situaciones de riesgo por tensión o falta de control.
En deportes competitivos, especialmente en jóvenes, estos momentos pueden ser el origen de golpes evitables.
Un mensaje importante: aunque no duela mucho, conviene revisar el ojo
En ocasiones, tras un golpe, el paciente puede no notar síntomas llamativos de inmediato. Sin embargo, algunas alteraciones pueden aparecer después o ser sutiles al inicio.
Por eso, ante cualquier traumatismo ocular, es recomendable una revisión oftalmológica, incluyendo el fondo de ojo, para descartar lesiones internas y actuar cuanto antes si fuera necesario.
Cuando acudir a urgencias sin esperar
Busca atención médica de inmediato si tras un golpe en el ojo aparece:
- Pérdida de visión, aunque sea parcial o temporal.
- Moscas flotantes nuevas, manchas negras o destellos.
- Dolor intenso o aumento progresivo del dolor.
- Sangrado ocular visible o deformidad en la zona.
- Visión doble o dificultad para mover el ojo.
Para terminar: deporte sí, pero con prevención y revisión cuando toca
El deporte aporta beneficios enormes, y la mayoría de los entrenamientos transcurren sin incidentes. Aun así, conviene recordar que las lesiones oculares pueden ocurrir y que una parte importante se evita con protección adecuada, hábitos higiénicos y una respuesta rápida ante el golpe.
Ante cualquier duda, lo más prudente es realizar una valoración personalizada con el oftalmólogo, que podrá determinar si existe lesión y cuál es el mejor manejo en cada caso.