Sign up with your email address to be the first to know about new products, VIP offers, blog features & more.

¿Cuáles son las principales causas de enfermedad de la retina y cómo detectarlas?

10

La principales causas de enfermedad de la retina son las siguientes: La alta miopía o miopía patológica, la retinopatía diabética y las enfermedades vasculares de la retina, la degeneración macular asociada a la edad y otras enfermedades de la mácula y el desprendimiento de la retina. También son muy importantes las enfermedades hereditarias de la retina, aunque son menos frecuentes.

La miopía se produce porque el ojo crece a un tamaño mayor de lo normal, de forma que la imagen que estamos mirando, no llega a enfocarse en el fondo del ojo, sobre la retina, sino que se queda en una situación por delante de la misma, por el crecimiento del globo ocular y para que podamos enfocarla, tenemos que utilizar una gafa que separe los rayos de luz, y traslade esa imagen al plano de la retina. Pero tenemos dos tipos de miopía: Una miopía normal, la que acabamos de mencionar, que no causa más conflicto que la necesidad de utilizar gafas y tenemos una miopía patológica, propia de pacientes altos miopes, que puede producir problemas importantes en el fondo de ojo y la retina. La alta miopía constituye la primera causa de afiliación a la ONCE en nuestro país. Hay más de 900.000 altos miopes en España y su prevalencia se ha ido incrementando en los últimos años, siendo la cuarta causa de enfermedad visual, tras las cataratas, el glaucoma y la retinopatía diabética. La miopía de alto grado o patológica puede causar graves problemas oculares, por tres mecanismos: El primero, porque es un importante factor de riesgo de desprendimiento de la retina, del que luego hablaremos. Más del 50% de los desprendimientos de la retina ocurren en pacientes miopes: Un miope de más de tres dioptrías tiene un riesgo de desprendimiento de la retina 10 veces mayor que un paciente no miope. En segundo lugar, la miopía puede causar una enfermedad del centro de la visión, al poder afectar a la mácula, que es como llamamos al centro de la retina. Esta enfermedad no conduce a la ceguera total, pues el paciente conserva siempre la visión lateral, que nos sirve para manejarnos en el mundo, pero nos quita la visión de precisión, la que nos permite leer, coser, reconocer caras etc. produciendo una discapacidad que resulta en una ceguera legal, aunque se trate de una pérdida parcial de la visión. Luego comentaremos que síntomas producen y como pueden ser tratadas estas enfermedades. En tercer lugar, la alta miopía se asocia con frecuencia con un daño del nervio óptico, encargado de llevar la imagen al cerebro para que este la interprete. El nervio óptico sufre en el miope, sobre todo porque la miopía patológica suele asociarse con glaucoma (tensión ocular elevada), que por sí sola es la enfermedad que más cegueras produce en nuestro medio.

La diabetes es una de las epidemias más importantes del siglo XXI. La OMS calcula que habrá 500 millones de diabéticos en el mundo en el año 2030. Aproximadamente el 25% de las personas afectadas por la diabetes tienen algún grado de retinopatía diabética. La retinopatía diabética es la causa más frecuente de ceguera en la población activa en los países industrializados. La diabetes afecta a los ojos porque produce una alteración de todos los vasos del organismo (por eso el diabético tiene más frecuentemente infartos, ictus, problemas vasculares en los miembros o afectación de los vasos del riñón). La afectación vascular de la diabetes, donde primero suele descubrirse, es en los pequeños vasos de la retina, que alterados por la enfermedad, sueltan suero y encharcan la retina, disminuyendo la visión (edema macular) o bien dejan sin riego zonas amplias de la retina, provocando que las células moribundas emitan una señal de auxilio (produciendo factores de crecimiento) que atraen hacia la zona vasos neoformados que provocan hemorragias, glaucoma o desprendimiento de la retina, conduciendo al paciente a la ceguera (retinopatía diabética proliferativa). Hay otras enfermedades de los vasos sanguíneos de la retina, relativamente frecuentes, que pueden conducir a pérdida visual grave: Las obstrucciones venosas de la retina, que ocurren en el 0,50% de la población por encima de los 30 años de edad y que suelen relacionarse con la hipertensión arterial.

La degeneración macular asociada a la edad es un proceso degenerativo de la mácula (retina central) y como hemos visto en el caso de la afectación macular por la miopía, no conduce a la ceguera total, pues los pacientes conservan siempre la visión lateral o periférica, pero sí puede producir ceguera legal al impedirles leer y realizar trabajos de precisión. Es la principal causa de pérdida visual irreversible en personas mayores de 50 años y causa ceguera legal en el 1,7% de todas las personas por encima de esta edad. No es la única causa de afectación de la mácula, pero sí es de las más graves y frecuentes. En la zona macular, degenerada por la edad, aparecen unos vasos sanguíneos anormales que, intentando regenerar y nutrir la zona, van a causar su destrucción, si los dejamos. Luego veremos cómo se pueden tratar. Otras causas de afectación macular son, por ejemplo, la formación de una rotura pequeña a nivel del centro de la mácula (agujero macular) o el crecimiento por encima de la misma y fuertemente adherido a ella, de un tejido transparente que puede contraerse en ocasiones, dando lugar a un fruncido de la retina central y a disminución visual (membranas epirretinianas). Estas dos enfermedades que afectan también a la zona central de la visión, tienen en la actualidad posibilidad de ser tratadas con éxito mediante cirugía.

Las enfermedades hereditarias de la retina engloban un grupo amplio y heterogéneo de enfermedades de la retina, que tienen en común el hecho de que son heredadas genéticamente. Las alteraciones genéticas que las producen, son variadas y afectan a un número muy grande de genes diferentes, pudiendo afectar solamente al centro de la visión en algunas de ellas y a la visión total en otras. La más frecuente de las enfermedades genéticas de la retina es la retinosis o retinitis pigmentaria, que afecta a una de cada 4000 personas de la población general y es lentamente progresiva. En el fondo de ojo se ve liberación de pigmento y atrofia de la retina y del nervio óptico.

¿Qué síntomas producen o cómo podemos sospechar que nos encontramos con estas enfermedades?

El desprendimiento de la retina, bien en los pacientes miopes o en las personas normales, está causado por el humor vítreo, el gel transparente que rellena la cavidad de dentro del ojo. Este gel se encuentra íntimamente adherido a la retina. Generalmente, contiene en su interior pequeñas condensaciones de colágeno, que somos capaces de ver cuando miramos contra una superficie blanca o al cielo en un día claro. Estas “moscas volantes” son normales y todos las tenemos. Pero en algún momento de nuestra vida, al envejecer este gel, va a colapsarse y a separarse de la pared del fondo de ojo y en ese momento notaremos un cambio brusco en estas “moscas volantes”, que cambiarán y aumentarán de forma significativa, con visión de luces y relámpagos, generalmente. Durante esta separación, un pequeño porcentaje de pacientes va a sufrir un tirón de la retina y la rotura de la misma, produciéndose un desgarro retiniano. Si se produce este desgarro, en muy poco tiempo, se va a colar líquido por esa rotura, separando la retina de la pared del globo ocular y causando una grave pérdida visual. Es importante acudir al oftalmólogo inmediatamente cuando esta sintomatología se produce, pues si se trata a tiempo, se puede realizar una soldadura del desgarro con láser y prevenir el desprendimiento de la retina.
Las enfermedades de la mácula producen también una sintomatología visual muy clara, que nos debe hacer buscar ayuda especializada: Las líneas rectas (verjas, azulejos, baldosas, bordes de las puertas etc.) se curvan u ondulan. En ocasiones puede apreciarse una zona fija borrada en la zona próxima a centro de nuestra visión o una pérdida de la capacidad de lectura. Si en alguno de los dos ojos notamos esta sintomatología, debemos acudir también al oftalmólogo, pues iniciar el tratamiento lo antes posible, es importante.
La retinosis pigmentaria cursa con muy baja visión por la noche o en condiciones bajas de luz (en la penumbra de un cine, por ejemplo) y con una reducción del campo de visión lateral (ausencia de visión periférica).