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Cataratas, presbicia y astigmatismo: tres afecciones, una sola operación

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre las afecciones más comunes asociadas con el envejecimiento figuran en el caso de la visión, las cataratas y los errores de refracción. Solo en España, se calcula que se realizan más de 400.000 cirugías de catarata al año. Además, se estima que el 31% de los españoles padece presbicia y el 24% tiene astigmatismo.

Desde el blog del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega respondemos a las preguntas más frecuentes sobre las cataratas y los problemas de refracción asociados al envejecimiento.

¿Qué son las cataratas? ¿Es posible corregirlas o eliminarlas?

Las cataratas son una degeneración de la lente natural del ojo: el cristalino. Superados los 60 años, es frecuente que esta lente empiece a perder la su transparencia reduciendo progresivamente la capacidad para ver. Entre los síntomas que caracterizan la aparición de las cataratas figuran la visión borrosa, la fatiga visual, el deslumbramiento con luz intensa o la dificultad visual nocturna. En cuanto a su corrección, actualmente, la única posibilidad es la cirugía.

Como en todas las cirugías, es precisa una valoración realizada por el equipo de oftalmólogos de la clínica. En ella, en función de las características específicas del ojo del paciente y mediante un estudio personalizado, se le informará sobre las técnicas más adecuadas en su caso concreto.

¿Puede darse la combinación de astigmatismo y presbicia en una persona que sufre de cataratas?

Efectivamente. Las cataratas pueden aparecer en pacientes con astigmatismo, miopía o hipermetropía previa, haciendo que ambas patologías coexistan en un mismo periodo de tiempo. Lo mismo sucede con la presbicia, que es la pérdida normal de la capacidad para enfocar objetos en cerca que aparece con la edad (en torno a los 45 años). 

¿Cómo afectan el astigmatismo y la presbicia a la visión? ¿Por qué es importante corregirlas?

El astigmatismo es un defecto de graduación que depende fundamentalmente de la córnea, y afecta tanto a la visión lejana como a la visión cercana. La prevalencia del astigmatismo significativo (igual o mayor a 1,5 dioptrías) en España se sitúa en torno al 25% de la población, convirtiéndolo en el tercer problema visual más común entre los españoles, por detrás de la miopía y la presbicia.

Por su parte, la presbicia, también conocida como vista cansada, es una afección ocular que aparece como parte del proceso de envejecimiento natural de las personas y consiste en la pérdida de la capacidad del cristalino para cambiar su forma y, por lo tanto, enfocar los objetos cercanos.

Se trata de dos afecciones que condicionan, en gran medida, el día a día de las personas que las padecen.

¿Es posible corregir estas tres afecciones en un único procedimiento quirúrgico?

Sí, mediante el empleo de las denominadas lentes trifocales tóricas. Se trata de unas lentes de última generación que permiten ver bien a tres distancias distintas: cerca, a una distancia intermedia y lejos, al tiempo que corrigen el astigmatismo.

¿Cómo es esta intervención con respecto a la operación de cataratas convencional?

El procedimiento, en cuanto a la cirugía de catarata convencional con implante de lente intraocular, no presenta grandes diferencias. Se trata de una cirugía ambulatoria, que, en general, se realiza con anestesia tópica o loco-regional.

La principal diferencia es que, en estos casos, es necesaria una rigurosa programación de la posición final de la lente haciéndola coincidente con el eje del astigmatismo del paciente. Esto se consigue gracias a una exquisita graduación óptica y con la ayuda de la tecnología más avanzada, tanto antes de la cirugía como durante el propio acto quirúrgico. Este tipo de lentes deben ir colocadas en un eje específico, clave del éxito final, para lo que debemos realizar un correcto procedimiento quirúrgico enfocado a un manejo “Premium” del saco capsular (parte del cristalino que se mantiene para poder introducir la lente), objetivo habitual en todas nuestras cirugías, independientemente de la lente a implantar.

¿Cómo es el postoperatorio?

En general, la adaptación tras la operación suele ser rápida, y a los pocos días, el paciente podrá llevar una vida prácticamente normal, volviendo poco a poco a sus rutinas del día a día, siendo recomendable no realizar grandes esfuerzos las primeras 2 ó 3 semanas tras la cirugía.

¿El paciente recupera completamente la visión?

Con este procedimiento, es habitual conseguir una correcta rehabilitación visual y que el paciente recupere su máxima capacidad visual siempre que no existan otras limitaciones ajenas a la cirugía de catarata.